553.
Mientras más firmes son sus certezas, mayor es la crueldad
del hombre. Sólo la gente buena duda.
554.
Publiqué tus últimos dos libros. Produje tu última obra y el
Festival de Teatro que habías diseñado al detalle durante
tanto tiempo. Ayer me correspondió el irónico honor de
escoger tu féretro. Cómo me gustaría cambiar esos privilegios
por el de estrechar tu mano hoy y comenzar a hacer todo de
nuevo.
555.
La muerte de Rodolfo Santana ha sumido al país en una
tristeza colectiva ¿Por qué le lloramos de ese modo? ¿Por qué
nos sentimos tan derrotados quienes siempre hemos estado
tratando con la muerte? Su autenticidad, su bondad y su
inteligencia fueron virtudes conquistadas por Rodolfo en
batallas íntimas y en incansables luchas sociales. Estar sin
Rodolfo es perder un poco esas virtudes esas conquistas
posibles en su alma fuerte. Su obra es el lado físico de esas
angustias, de ese trabajo esclavizador que es la liberación de la
condición humana. Su estética, su ética, su forma de
representar y reinventar al hombre. Esto hacen los
verdaderos poetas: corroen el muro que nos separa de la
realidad y nos la hacen más grande. No se puede escribir sin
derrumbarse. No se puede amar al hombre sin lastimarse la
salud. La única vez que su corazón nos falló fue en contra de
sí mismo aquél inefable 21 de octubre. Se detuvo mientras su
mente estaba tramitando ideas en el futuro. Aunque nos da
en herencia una obra, un país, una ejemplar manera de
existir; no puedo dejar de pensar en que ayer no enterramos a
un hombre más: enterramos allí muchas esperanzas útiles a la
humanidad.
556.
Lo inconsolable, si persiste, nos libera de la suprema
angustia.
557.
¿Trabajar la poesía?
Trabajará ud. en el ritmo, en el metro. Reparará lo reparable, digo bien: las palabras, los métodos, las pausas, las imágenes,los versos; en fin, que son susceptibles a reordenamientos, resignificaciones y enmiendas.Trabajará, si acaso, el idioma que por supuesto es perfectible en tanto que artificial. Pero no se puede convenir con eso de que «estoy trabajando la poesía».
558
También el hombre es un animal inmueble.
559.
A veces lo exacto soy yo y es más nítida la realidad que su
oponente. Entonces, lo que falla es el oficio. Yo detesto esas
veces: servirle palabras a lo impreciso, descartar prenombres,
tachar. ¿No tengo bastante con mi propio ruido? ¿No me
sobra? Cuando soy yo el invicto, detesto este oficio.
560.
El poema no es lo hecho sino lo contrahecho (ésta es la
naturaleza del verso). Comprendo la poesía como el
producto del deshacer.
561.
Después de un largo abandono y, en medio de un viaje,
finalmente este poema escrito a mano, una rareza en esta
temporada prosaica y periodística. Lo tomo, lo aprovecho...
y de puro agradecimiento lo transcribo al DH:
Al escribir sobre un pájaro
Fíjate de vuelta
En la rama estremecida
Por el peso de su ausencia.
Visita ese vaivén,
Copia su gesto.
Es esa la caligrafía
Que dará forma a tu palabra.
562.
POEMA Y AUTOBIOGRAFÍA
El poema es una revelación vital determinada no por lo que el
poeta sabe de sí sino por lo que ignora que es.
563.
Vuelvo de Lisboa renovado: cierro los ojos y veo que ya no
hay dentro mí nuevas emociones sino las de siempre que
ahora se desplazan de un lado a otro, cambian de sentido lo
mismo que un pájaro de rama en rama, nervioso,
desorientadamente. Y ese sonido de mudanza alimenta mi
espíritu.
Vuelvo después de esa parte detenida que tienen ciertos
viajes: la contemplación, la extrañeza, el idioma ajeno, los
paseos vacíos, el desapego. Este batir de sangre que hoy es
difuso puede tener dos futuros en mí: uno literario y otro
estrictamente corporal. Siento que mi palabra y mi cuerpo
alcanzarán otra figura en adelante...con suerte, la forma y el
peso exacto del acontecimiento.
564.
Todo en mi vida interna tiende a alinearse a mi ceguera
metafísica. Mi existencia afuera es otra cosa. Me preocupa el
país... Ningún amor es tan ingrato. Nada es tan frágil como la
certeza de tener un país.
565.
Y: ¿Una definición de alma?
X: Sí...
Y: Es una palabra que sirve para hacer y guardar palabras.
566.
En el debut de Tres noches para cinco perros, Gustavo Ott -
autor de la pieza- nos aborda a K y a mí y durante 30 minutos
nos reprende por no haber tenido hijos. sur argumentos son
poderosos. Acordamos que se haría como él decía: "a tiempo,
sin dilataciones pragmáticas" Discutimos, juntos, el nombre.
Se llamaría Somari, como los poemas de G. Pereira. Lo
prometimos. Al término de la función K y yo salimos
aterrorizados del ser humano. No hemos vuelto a hablar de la
promesa.
567.
¿Cómo salvarme de la prensa... de la pandemia esa llamada
información y que nada tiene que ver con los hechos
materiales o esenciales? Me abrazo al acontecimiento real que
no necesita intérprete puesto que es neutro y nos ignora.
Pongo en práctica mi derecho a la postcontemporaneidad.
Declaro la guerra a muerte a la Opinión Pública.
568.
¿A dónde va lo que leemos y aprendemos en el mano a mano
con la cotidianidad? A ninguna parte, desde luego. El fin del
saber no es llenar el espíritu sino vaciarlo por completo.
569.
Cada vez que hablo con J.A. Calzadilla Arreaza me entran
ganas de emprender un poema. Esto me pasa desde que trabé
amistad con él en los talleres de promoción de lectura a
comienzos de siglo. Me doy cuenta de que nada tiene que ver
su deslumbrante lucidez. Claro que sus ideas son
estimulantes pero lo que en verdad me influencia y
entusiasma es su espíritu crispado, su humor herido. Es
como si esas conversaciones con él, sea el tema que sea,
recordase de golpe los viejos insultos de los que fuimos
víctimas... las imperdonables ofensas que una vez nos
arruinaron y quedaron sin responder.
--------------------------------------------- *
Ese temblor es el entusiasmo que me mueve ahora. Mi ajuste
de cuentas será la publicación del Diario Hastío!
570.
Se deja de ser poeta cuando se deja de ser aficionado. Los de
oficio pasan a ser nómina de la literatura.
571.
Porque nuestro lenguaje es moldeado desde afuera, el
interior de nuestras palabras sólo puede tener la forma de un
solar.
-------------------------------------------*
Nuestros versos no son más que tallas de la intemperie.
572.
Anuncian la muerte del comandante Chávez y es como si se
abriera el silencio, cómo si se hubieran rendido todas las
palabras. Un país de golpe unido en el mismo vacío.
-------------------------------------------- *
Tristeza y asombro ante su final. No sólo quienes lo amamos
sentimos esta orfandad: hasta sus enemigos hablan de ello...
¡Es como si se tratase de la muerte del primer hombre!
573.
Pensar el hastío demanda un excedente de vitalidad que ya no
tengo. Por incapacidad física he preferido quedarme en el
puro presentimiento.... No es por voluntad sino por
auténtico cansancio que no aspiro ir más allá.
--------------------------------------------- *
Tampoco es que sea corto y despreciable el camino entre la
sensación y la nomenclatura.
574.
Tantos libros de autoayuda como personas en el mundo
¿Habrá salido ya algún manual para el desasosiego?
575.
Antes, escribir un verso era una consecuencia tardía de la
experiencia artística. ¿De qué me he distanciado, de la
necesidad o de la intensidad poética? Ahora los escribo con
cierto desapego.
Esta casi ausencia de expectativas es de por sí triste para mí
que siempre hice el mayor esfuerzo por ser poeta...me refiero
a adoptarla como vida y no al título que de por sí es ridículo.
De alguna manera me siento liberado de mis propios
prejuicios sobre el oficio... «Ser poeta hasta el punto de dejar
de serlo» (¿esto es de Vallejo? Qué más da... casi todo es de
Vallejo)
576.
Dos poemas escritos en un tren... contaminados del
entusiasmo viajero...del síndrome de Sthendal!
AL ESCRIBIR SOBRE LAS PALABRAS
Si el destino de tu palabra
era no quedarse en ti
ahora que se ha ido
la posees para siempre
En un libro
antiguo,
en una conversación ajena,
la verás volver
Y si tu oficio es perderla
Tuya es la gramática del abandono
(La carencia que
es su forma de quedarse)
Al escribir sobre las palabras
Olvida todo lo que has dicho
Ten en cuenta nada más
su frágil transparencia
PRONOMBRES PERSONALES
No vienen del lugar donde huyen
sino de la misma entraña de la huida
(su lado quieto)
Si de una parte son oriundos
es de ese apuro
Nunca van hacia donde van:
la materia del viaje es su destino
Llegan a ti, como un
ladrido lejos,
Ellos son lo que no pudieron
(en esto también son humanos)
Tampoco están donde se quedan
(tal es su temperamento)
Ni de un lugar preciso
ni de un tiempo exacto
te nombran.
577.
Es en la lectura, como en ningún otro desafío, donde se pone
a prueba nuestra condición de poeta.
578.
Humo Blanco. ¿Un Papa argentino?
No puedo evitar pensar en Karol W. cuyo onceavo
mandamiento fue acabar con el remanente socialista de los
países del Este ¿Creen en el Vaticano que un pontífice
"sudaca" hará lo propio en América Latina? Karol fracasó en
Cuba y eso que aún el mundo no contaba con Hugo
Chávez... ¡el Cristo de las trincheras!
579.
Me miro en el espejo y reconozco esa máscara: es el gesto del
corrector, esa mueca grabada en tantas horas de trabajo frente
a la máquina de hacer palabras
580.
Que «¿cómo fue que adiviné que (él) no había leído bastante
a Rulfo?».
—Me lo pregunta quien vive acusando en mi poesía rastros
de L.A.Crespo.
581.
A pesar de lo inútil que ha sido y sea, retomaré la columna
semanal en Ciudad Ccs. Después de soportar las estupideces
vox populi de un Nicmar Evans me siento no sólo en el
derecho sino también con la obligación de oponer un poco
las mías. ¡Hay que derrotar el opinionismo en su propio
juego!
-------------------------------------*
No se debe escribir sino contra el dogma sea cual sea su
origen.
582.
Somos capaces de reponernos a casi todo. Fracasos,
desgracias, traiciones —¿cuánto de esto no hemos resistido
ya? De lo que no podremos curarnos nunca es de las luchas
abandonadas. De ese desierto no se vuelve.
583.
Ya por cerrar uno de los años más prolijos de mi escritura y
también el menos sustancial. Tal vez ya no soy un escritor en
el sentido esencial del término. Sumo cerca de mil artículos
de mi columna semanal y no menos de seiscientos textos
híbridos de esto que no pretende ser más que un simple
cuaderno de notas descartables. ¿Es todo? Tres poemas, para
ser riguroso, completan el inventario. Lo demás es silencio. El
resto es la prisa y todos los espacios donde desgobierna mi
intelecto (y la emoción no es necesariamente un «estado del
alma») Lo demás es lo que se hurta a mi comprensión, lo
intraducible... mi yo vacío y acaso lo mejor.
584.
Hilo de pájaro, de Antonio Trujillo es probablemente uno de
los mejores poemarios que se han publicado en estos últimos
cinco años. Y si no estamos de acuerdo en esto,
demuéstremelo con versos superiores a:
Sin palabras
la niebla
ancestra el aire
seduce
al cielo
y esconde
los árboles
en lo más blanco
de la tierra.
585.
Ante la pregunta qué escribes ahora, todos a coro
respondimos: «algo nuevo, algo nuevo». Nadie se atreve ya a
usar el término «innovador».
586.
La ultraderecha venezolana se niega a reconocer los
resultados electorales... ninguna sorpresa para nadie. La
lógica de la plutocracia es que el voto de un alto propietario
vale más que el de un obrero, un desempleado, etc.
587.
La avanzada del fascismo en Venezuela es preocupante. El
crecimiento del electorado que se suma a la promesa
revanchista de la ultraderecha es una amenaza concreta no
para la democracia sino para la paz social. Releo La Psicología
de Masas del Facismo, de W. Reich.
----------------------------------*
En este momento han matado a ocho partidarios del
socialismo, se han quemado centros médicos y se asedian las
residencias de los chavistas. Ni en las guerras más cruentas se
queman hospitales. La prensa privada calla. Es ese silencio lo
que me hace pensar que esto es el comienzo, que hemos
cruzado la línea de la barbarie. Mientras tanto no se me
ocurre otra cosa que escribir con urgencia.
-------------------------------- *
Por mis dos artículos recientes «Contra el espíritu de la
venganza», he recibido, como tantos otros, insultos y
amenazas de muerte... lo que en verdad me asusta es que éstas
no me asustan nada. El fascismo logra despojar también a sus
oponentes los sentimientos más humanos.
588.
Todos los medios de comunicación privados—radio,
televisivos o impresos invisibilizan los muertos de anoche.
Esta es la forma más cruel del asesinato.
----------------------------------- *
No escribir otra cosa en lo sucesivo. Ni una letra mía puede
estar al margen de este combate ético contra la pandemia del
fascismo.
589.
Luego de lo ocurrido en el país algo queda claro PROVEA no
defiende derechos humanos sino intereses humanos (los de
la propiedad, se entiende).
590.
Podemos decir que el fascismo se encarna en una sociedad
cuando unos pierden el miedo a matar y otros perdemos el
miedo a morir.
593.
ANIVERSARIO
De nuevo, un soplo de esterilidad que en lugar de apagar el
fuego le da vida, lo acelera, lo vuelve «real».
594.
Los retos de la educación liberadora no residen en los
métodos para impartir conocimiento. Enseñar no es dar
sabiduría sino acompañar al otro en su lucha personal contra
la ignorancia.
595.
El tiempo que en verdad existe es el tiempo de cada quien.
596.
Lo importante no es predicar una vida libre de envidia sino
mantenerla a ella encerrada, domesticada y lucirla en una
jaula como el monstruo universal que e
597.
En el poema todo lo que llega por azar se hace destino.
----------------------------- *
Y entiendo por destino esa voluntad de crear que se inscribe
en una lucha visceral por la existencia.
598.
Lo que produce el poema, siempre que sea, es precisamente
una experiencia del mundo a partir de la diferencia y no de la
identificación. En ello reside la universalidad de eso que
comenzó siendo singularidad interior.
599.
“Una poesía para el pueblo” He allí la fórmula de los
burócratas. Ni ud. ni yo somos tan conformistas, por suerte.
Si todavía escribo es por y para un pueblo de artistas.
600.
Recurrentes pesadillas donde el pasado se narra a sí mismo, se
incorpora y corrompe mi versión doméstica. Lo que me
espanta no es su veracidad sino las esenciales coincidencias
¿Es nostalgia vulgar, de la aldea, de mi irrepetible desgracia...
nostalgia de lo que me retuvo para siempre con ella ? ¿Miedo
racional a eso que Valery llamó "la fuerza del sitio”?
------------------------------------------------------ *
Me doy cuenta que salvo este montón de papeles nada me
separa de la Aldea. Se ha regado por todas partes su presencia
y todo lo que se propone nuevo no es más que una manera de
soportarla. ¿Qué he hecho yo para huir? ¡Escribir! y de un
modo inconsciente, por la gracia de esa soldadura, propicié el
reencuentro. Nuestra vida es irreductible a la literatura y no al
revés, ya lo sabes. No son pesadillas son recuerdos, no son
manías, son recuerdos. Es que la cosa vivida a fuerza de
repetirse aparece, se presenta, un día como hoy en que me
sentía huésped de otro lugar y de otra versión de mí. No a
salvo sino mudado a otros riesgos. Pues acá está el mensajero
del vacío, el fantasma de la Aldea mala. ¿Qué me aterra de
esta epifanía? la dimensión de mis esperanzas fallidas. Mi
única y real experiencia de fidelidad con el mundo.
601.
No se escribe poesía para diferenciarse del mundo, del
idioma, de otros poetas; escribimos en realidad para
diferenciarnos de nosotros mismos. Fiel a este principio se
dan las otras diferencias.
602.
¿Temor a repetirme? Si no me repitiese no sería legible.
603.
Vuelven a hablar del Plan de Lectura (pareciera más una angustia administrativa que política) y veo que, una vez más, empezamos mal. Orientaciones sobre un conjunto de actividades en torno al libro-objeto y al lectro-receptor. Yo les digo que será una pérdida de tiempo y de recursos si no reparamos primero en los conceptos, si no somos capaces de construir una teoría distinta a la de la ideología dominante en torno a la lectura y su relación esencial con la interpretación. Hoy, lo que está amenazado es el pensamiento y no el comercio de libros, ni de información. Es el sujeto creador y no el consumidor pasivo. De tal modo que un Plan de Lectura verdaderamente revolucionario debe tener sus flancos claros: una lucha contra el dogma moderno de la Opinión Pública que es la institución burguesa que se encarga, a escala planetaria, de moderar el pensamiento hasta el conformismo, suprimiendo la condición crítica, interpretativa y creadora que lo son propias al pensar. Así se imponen consensos y unanimidades virtuales: convirtiéndonos en receptores de información. Más que actividades en torno al rito conservador de la lectura precisamos una nueva filosofía del leer que desmonte la práctica industrial del consumo final y sea capaz de crear condiciones subjetivas para asumir la lectura como la responsabilidad del pensar por sí mismo, como la acción de someter acontecimientos e ideas ̶ provengan de una noticia, novela, poema o teoría ̶ a una elaboración permanente del sentido. Esto ya está dicho ampliamente por Simón Rodríguez. Un Plan de Lectura que no inicie un combate contra la propaganda, la opinión y la ideología es una propedéutica de la obediencia y se hace cómplice, por tanto, de las fuerzas que coartan el pensamiento.
604
Respondo a X acerca de sus dudas sobre el destinatario del Diario H. "¿Tiene un lector?" esa fue la pregunta concreta. En su momento le dije que no era un asunto de lo que debía ocuparme yo, sino el libro una vez consolidado. La verdad es que de tener un lector, en el sentido tradicional de la palabra, sería una anomalía. Yo escribo para otro escritor... digo bien: para un espíritu que, como el mío, ha tomado por oficio el de inventarse sus propias angustias. Se escribe siempre para un otro autor de sus problema y capaz por ello de crisparse ante un doble. Quienes escriben para un lector pre-existente y masivo suelen cometer una escritura periodística.
605
10 años más tarde volví a calzarme un guiñol, volví a entrar a un teatrino, me reencontré con mi verdadera vocación. Gracias a esa generosa invitación del Kinimarí confirmo que soy un titiritero invicto. Sólo este orgullo me da fuerza para admitir que en todas las demás artes y oficios haya sido y sea yo un mediocre.
606
Llegar al punto de admitir que hoy en literatura la calidad reside en la honestidad y no en el resultado final del trabajo.
607
X me encomienda una Antología de 15 poetas nacidos entre
1970 y 1985, dice, para ser preciso, «de su generación». La
última vez que lo vi (2003) era yo editor de una revista.
Accedí sin sospechar que me iba a costar tanto trabajo lidiar
con el juicio literario. Una cosa, y solo una, me preocupa en
adelante: ¿estaré irreparablemente separado de la literatura?
lunes, 22 de octubre de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
Cuadernos (VIII)
531.
El «estar en camino» es tu don. Recorre lo desasido.
532.
En política no hay nada tan reaccionario como el acto de
juzgar resultados sin sopesar los propósitos. La forma más
perversa de la ideología precisamente es aquélla que nos
disocia de lo complejo y nos enamora de lo falsamente fácil.
El nuestro es un proceso harto difícil que exige el despliegue
de todas nuestras posibilidades personales y colectivas. No se
reducen las revoluciones a sus luchas concretas, ellas tienen la
inmensa tarea de crear el mundo nuevamente conservando
de él lo que es esencia. Conque el objetivo es una altísima
existencia amemos esta dificultad de ser la escalera.
533.
La incertidumbre nos dicta. Nuestro oficio es aguardar,
vigilar, custodiar la página blanca, bien lo sabemos. El
agradecimiento es nuestro lugar. Si en ocasiones viramos
hacia el paisaje es para probar la sal de otras palabras. Nuestro
oficio es lo incierto... sostener ese temblor.
534.
Y entre todas las imágenes sólo nosotros, —tú, yo, él, ella.... y
también parte de las cosas que tocamos— estamos en
función del sonido. El próximo paisaje que ya se anuncia en
lo ciego.
535.
Y esta dificultad, me refiero, claro, al arte de escuchar la
merced, serle fiel al sonido, rara vez es alabada. Todo lo que tu
sombra trasluce es lo perenne de la voz.
536.
Nosotros somos seres de pie, como las estatuas: casi falsos de
tan reales.
537.
Señor, dame palabras enjutas que quepan en mi silencio, que
al atravesarlo no lo ensanchen. Palabras justas, señor, que no
lo dejen informe cuando se vayan.
538.
El temperamento ¿qué es sino nuestra primera casa y nuestro
último vínculo con la vida?
539.
Los pesimistas son tan ingenuos como sus opuestos al creer
que la fatalidad funciona como un orden supremo. Ilusos y
desengañados, todos somos presas del azar.
540.
Cada visita a la Aldea inaugura un estado de consciencia en
mí. Anoche recorrí el barrio y fue como adentrarme en las
ruinas de un paisaje personal. Si estoy agradecido con esta
región es por haberme sido hostil, difícil y ajena. Al fin y al
cabo fue de tanto luchar contra ella —y de tanto perder—
que nací de nuevo.
541.
He vivido, como el resto, tratando de responder a una
pregunta esencial: ¿cómo volverme solitario?
542.
Nadie escribe un poema sin sentir en su experiencia creadora
que el hombre es la sustancia.
543.
¿Quién se ha curado alguna vez de lo que ha amado y lo que
ha odiado? ¿Quién se ha salvado de esa fiebre llamada piedad?
¿Valdría la pena estar sano de esta vida contaminada de
afecto?
544.
Leer a Simón Rodríguez. Lo demás es accesorio.
545.
X- Cuál es el defecto que no perdona?
Y- La nostalgia...que es la peor forma del cariño.
546.
Todas las especies animales nos tratan con cierta distancia y
cierto desprecio. En silencio nos llaman «los recién llegados».
Nos ven como intrusos. El verdad... el hombre sólo es
contemporáneo al monstruo.
547.
Desconfía del intelectual que por todos los medios procura
hacerse comprender: en el fondo busca tu obediencia.
------------------------------ *
En todo caso confiar nada más en las doctrinas que se
difunden solas, a sí mismas: sin interlocutor alguno. En
aquéllas que se expresan desde nadie, «para todos y para
ninguno».
548.
Entonces el amor, impuro en el éxtasis, múltiple en el
desencuentro, irreal en el entusiasmo, imposible en el
escepticismo... Se nos convirtió en el goce de nuestras
diferencias. Amargo y realizable.
549.
X: El acto mismo de escribir es realmente difícil.
Y: Dices «difícil» para decir inútil
X: No es lo mismo. Además, la palabra cuesta
Y: Escribir es una acción que nada tiene que ver con las
palabras.
X: No le entiendo.
Y: Las palabras vienen solas
X- ¡Cómo solas?
Y- Cuando ellas quieren. Son independientes a eso que usted
llama «el acto de escribir».
550.
EL MUNDO:
Un fracaso que sólo el arte, por instantes, corrige.
551.
X: He leído sus columnas ¿no se cansa de decir lo mismo?
Y:Por supuesto que em canso, tanto como usted de leerlas.
X: Y entonces, ¿ cuándo cambiará su tema?
Y: Cuando se vuelva real.
552.
X: La diferencia entre los poetas y el resto de las personas es
que éstos, en aras del poema, han corrompido su relación con
la muerte.
Y: ¿Vanalizándola?
X: No, anticipándola.
El «estar en camino» es tu don. Recorre lo desasido.
532.
En política no hay nada tan reaccionario como el acto de
juzgar resultados sin sopesar los propósitos. La forma más
perversa de la ideología precisamente es aquélla que nos
disocia de lo complejo y nos enamora de lo falsamente fácil.
El nuestro es un proceso harto difícil que exige el despliegue
de todas nuestras posibilidades personales y colectivas. No se
reducen las revoluciones a sus luchas concretas, ellas tienen la
inmensa tarea de crear el mundo nuevamente conservando
de él lo que es esencia. Conque el objetivo es una altísima
existencia amemos esta dificultad de ser la escalera.
533.
La incertidumbre nos dicta. Nuestro oficio es aguardar,
vigilar, custodiar la página blanca, bien lo sabemos. El
agradecimiento es nuestro lugar. Si en ocasiones viramos
hacia el paisaje es para probar la sal de otras palabras. Nuestro
oficio es lo incierto... sostener ese temblor.
534.
Y entre todas las imágenes sólo nosotros, —tú, yo, él, ella.... y
también parte de las cosas que tocamos— estamos en
función del sonido. El próximo paisaje que ya se anuncia en
lo ciego.
535.
Y esta dificultad, me refiero, claro, al arte de escuchar la
merced, serle fiel al sonido, rara vez es alabada. Todo lo que tu
sombra trasluce es lo perenne de la voz.
536.
Nosotros somos seres de pie, como las estatuas: casi falsos de
tan reales.
537.
Señor, dame palabras enjutas que quepan en mi silencio, que
al atravesarlo no lo ensanchen. Palabras justas, señor, que no
lo dejen informe cuando se vayan.
538.
El temperamento ¿qué es sino nuestra primera casa y nuestro
último vínculo con la vida?
539.
Los pesimistas son tan ingenuos como sus opuestos al creer
que la fatalidad funciona como un orden supremo. Ilusos y
desengañados, todos somos presas del azar.
540.
Cada visita a la Aldea inaugura un estado de consciencia en
mí. Anoche recorrí el barrio y fue como adentrarme en las
ruinas de un paisaje personal. Si estoy agradecido con esta
región es por haberme sido hostil, difícil y ajena. Al fin y al
cabo fue de tanto luchar contra ella —y de tanto perder—
que nací de nuevo.
541.
He vivido, como el resto, tratando de responder a una
pregunta esencial: ¿cómo volverme solitario?
542.
Nadie escribe un poema sin sentir en su experiencia creadora
que el hombre es la sustancia.
543.
¿Quién se ha curado alguna vez de lo que ha amado y lo que
ha odiado? ¿Quién se ha salvado de esa fiebre llamada piedad?
¿Valdría la pena estar sano de esta vida contaminada de
afecto?
544.
Leer a Simón Rodríguez. Lo demás es accesorio.
545.
X- Cuál es el defecto que no perdona?
Y- La nostalgia...que es la peor forma del cariño.
546.
Todas las especies animales nos tratan con cierta distancia y
cierto desprecio. En silencio nos llaman «los recién llegados».
Nos ven como intrusos. El verdad... el hombre sólo es
contemporáneo al monstruo.
547.
Desconfía del intelectual que por todos los medios procura
hacerse comprender: en el fondo busca tu obediencia.
------------------------------ *
En todo caso confiar nada más en las doctrinas que se
difunden solas, a sí mismas: sin interlocutor alguno. En
aquéllas que se expresan desde nadie, «para todos y para
ninguno».
548.
Entonces el amor, impuro en el éxtasis, múltiple en el
desencuentro, irreal en el entusiasmo, imposible en el
escepticismo... Se nos convirtió en el goce de nuestras
diferencias. Amargo y realizable.
549.
X: El acto mismo de escribir es realmente difícil.
Y: Dices «difícil» para decir inútil
X: No es lo mismo. Además, la palabra cuesta
Y: Escribir es una acción que nada tiene que ver con las
palabras.
X: No le entiendo.
Y: Las palabras vienen solas
X- ¡Cómo solas?
Y- Cuando ellas quieren. Son independientes a eso que usted
llama «el acto de escribir».
550.
EL MUNDO:
Un fracaso que sólo el arte, por instantes, corrige.
551.
X: He leído sus columnas ¿no se cansa de decir lo mismo?
Y:Por supuesto que em canso, tanto como usted de leerlas.
X: Y entonces, ¿ cuándo cambiará su tema?
Y: Cuando se vuelva real.
552.
X: La diferencia entre los poetas y el resto de las personas es
que éstos, en aras del poema, han corrompido su relación con
la muerte.
Y: ¿Vanalizándola?
X: No, anticipándola.
domingo, 12 de febrero de 2012
Cuadernos (VII)
513.
La respuesta no sólo antecede a la pregunta: la genera, la
procrea, le da sentido a la duda.
514.
Ahora lo sabes: tu ajuste de cuentas es con el paisaje. Tu
encuentro es con él (sin testigo), pues es el paisaje quien
administra los rigores del tiempo.
515.
Las parejas son el resultado de la asimetría. La consumación
de la disidencia, el hedonismo de las discordias. La última
esperanza de la paradoja.
516.
San Cristóbal no es mi lugar sino mi tiempo: revivo su peso
—el peso de esta ciudad está en el aire. San Cristóbal es un
instante dilatado.
Vuelvo a la Aldea de donde no son oriundos los hombres y
hasta el paisaje es un viajero, donde nacen aquellas
circunstancias indelebles.
517.
PRIMERO DE ENERO 2012
El tiempo de los tuyos, el tiempo de los míos. De los que
nacen y despiertan mientras todo se consume. Este es su
instante. De los míos que se reiteran como la tierra, de los
tuyos que como ella se van.
518.
Mantengamos turbio el silencio, que no se asiente... que no
aclare. Basta con prolongar su leve sacudida para detener el
tiempo. Esto es como un poema. Aquí se vale todo. Mantén
sucio el gesto que, desde el punto de vista del olvido, todo es
estrictamente bello.
519.
X: Todo, hasta lo más inocente, me recordaba el amargo de la
muerte
Y: Confunde usted la memoria con el presentimiento.
520.
Lo recio no es que haya llegado tu hora exacta. Lo recio es, en
cambio, que los tuyos no distingan al impostor que hoy
ocupa tu silla en la mesa y toma con la zurda tu alimento. Y,
¡claro! Esto de defender tu cuerpo sin saber de quién.
521.
Es cierto. La anatomía del grito en todo se asemeja a la
plegaria.
522.
Cuántas veces el tiempo vestido de hombre entra a tu casa sin
saludarte, roba tu lugar en la mesa, sorbe tu sopa y lleva tu
cuerpo a dormir?
523.
Hay cosas que no nacieron para las palabras. En su presencia
se borra la frágil distancia que nos hace hombres.
Sucumbimos frente a ellas. Sólo nos queda mirar o gritar,
como un animal cualquiera.
524.
Al día siguiente nadie —y todos saben que nadie eres tú o lo
que anoche protestaba en ti— distingue esa respiración
profunda que hoy adorna tus palabras.
----------------------------------------------- *
...Y cuántas veces al amanecer has cambiado de acento y tu
voz es seca. «Es cansancio», te dices. Cansancio de ser hombre
y no ser en cambio su inmediatez.
525.
Evito las palabras, hago silencio. Pero en esa acción de
guardar, en ese tiempo sin palabras, se realiza un discurso
adentro. Somos prisioneros del lenguaje.
526.
No ames ya, vida mía, el cadáver santísimo de Cristo. Toma el
mío junto al tuyo y hagamos otro cuerpo en el
agradecimiento y la celebración.
527.
Al escribir no basta con que las palabras estén bien escogidas
—sean las que se precisan— sino que éstas deben además
demostrarle a su autor que son insustituibles.
527.
BOGOTÁ, 23 MARZO 2012
Vuelvo a comprar este libro de H. Rojas Herazo. Vuelvo a
subrayar pero con mi propia mano el mismo verso que
resume la razón de estar aquí «...el amor es vegetal por eso:
porque rompe y emerge/porque sube/porque la muerte sufre
con su vuelo».
528.
¡Día Mundial de la Poesía! en lugar de escribir un verso me da
por saltar atrás, una vez y otra vez y otra vez hasta formar una
fila de hombres suficiente como para salir a ganarle con
Eduardo Sifontes todas las batallas a la muerte.
529.
UN LIBRO IMPERTINENTE
¿Para qué editar el Diario de Ángel Rama en Monteávila
Editores? No encuentro pertinencia en ello. Un triste
cuaderno cargado de mezquindad y egolatría contra la
intelectualidad venezolana deja muy mal parado al escritor
uruguayo.
Celebrarlo por su miseria es de por sí un contrasentido.
Pero que seamos nosotros los editores de quienes nos
ofenden nos expone al absurdo.
530.
Después de hablar con X sobre «la situación del país»,
entendí qué existe la clase media cuando unos pobres se creen
mejores que otro pobres.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Cuadernos (VI)
490.
«Hágase luz, hágase tierra...», con esta palabra pretendimos
ser rivales de la Nada. Pero siempre está el silencio que, por
inagotable, se ofrece como la última tentación.
491.
Un hombre dolido siempre habla en nombre de la
humanidad. Es como si en ese instante de desdicha, aún en el
más ridículo de los martirios domésticos; se nos revelara un
destino «superior»... Es tanto como si un poder supremo nos
diera de súbito la palabra. Ah la herida siempre importa más
que el cuerpo. Todo Mesías es un resentido.
492.
Y con esta misma palabra aspiramos a organizar la existencia.
También en esto fracasamos. Si algo logramos fue la
desorientación absoluta: nos volvimos fanáticos de tu
abstracción. Sólo aquéllos que pudieron callar, los
ensimismados, guardan una esperanza de poder.
493.
El verbo es nuestra ceguera. Nuestra manera de vivir a
tientas.
494.
Fui parte de esa tierra cimera. No teníamos otro orgullo que
la niebla, débil pero invicta cualidad de trascender el polvo y
sobreponernos de nuestra residencia.
495.
Provengo de un pueblo de iconoclastas. Cuando llueve, por
ejemplo, todos nos ponemos de pie.
496.
Todas las palabras que se emplean en un poema son
circunstanciales; son las que no son, las que estaban a la
mano. Sin embargo, ellas son los únicos testigo de eso que
dolorosamente se está haciendo.
497.
Todo paraíso deshabitado es un adefesio. Quédate en tu
cuerpo, sin melancolía.
498.
El tiempo dura lo que dura un pensamiento. Dentro del
poema las palabras están al margen del instante y las ideas.
499.
Cuando se trata de escritores podemos decir que la única
huella de su fugaz pasó por la tierra se encuentra en su obra
¿Qué otro elemento da fe de su real existencia sino las
palabras que ha hecho suyas? Palabras que en su condición
son afecto y por lo tanto no simple ruido y humo como
quería Fausto
500.
Espejo es todo lo que vuelve imagen un cuerpo.
501.
De vuelta al espejo y fue como descender hasta el oscuro
lindero donde se juntan la consciencia y el cuerpo.
502.
Dormir es saltar atrás... un salto que nos reitera en la preexistencia.
503.
Belleza! Estarás donde te nombren y serás como te nombren.
No más que eso... no menos.
Tendrás la dimensión de un soplo de aire... Condenada a
repetirte siempre como el pan cuando se muerde.
504.
Mirar lo que en «cierta medida» es bello, aferrarse a esos
contornos ( no del todo conclusos) hasta convertir en una
«imagen» lo observado. Sólo lo que busca realizarse es
susceptible a la escritura.
505.
Conque eso es la primavera. Sólo pude verla en la hoja del
árbol. La naciente hoja que tenía la edad del árbol y de la
primavera juntos.
506.
Se puede cambiar de Ideas, pero no se puede cambiar de
tono.
507.
Murió un titiritero... ¡Oh ternura te pedimos venganza!
508.
Sólo lo inacabado merece ser descrito.
509.
La poesía es eterna e inagotable. El poema es un acto de
creación que ordena en un instante lo que no tiene principio
ni fin.
510.
Lo que me conmueve del paisaje es su indiferencia.
511.
ANIMALES SUPERIORES
-El hombre requiere una vida para conocer lo básico de la
existencia.
El resto de los animales nacen sabiendo todo lo que necesitan
de ella.
512.
En el camino de la justicia todos se vuelven jueces, ninguno
justo.
«Hágase luz, hágase tierra...», con esta palabra pretendimos
ser rivales de la Nada. Pero siempre está el silencio que, por
inagotable, se ofrece como la última tentación.
491.
Un hombre dolido siempre habla en nombre de la
humanidad. Es como si en ese instante de desdicha, aún en el
más ridículo de los martirios domésticos; se nos revelara un
destino «superior»... Es tanto como si un poder supremo nos
diera de súbito la palabra. Ah la herida siempre importa más
que el cuerpo. Todo Mesías es un resentido.
492.
Y con esta misma palabra aspiramos a organizar la existencia.
También en esto fracasamos. Si algo logramos fue la
desorientación absoluta: nos volvimos fanáticos de tu
abstracción. Sólo aquéllos que pudieron callar, los
ensimismados, guardan una esperanza de poder.
493.
El verbo es nuestra ceguera. Nuestra manera de vivir a
tientas.
494.
Fui parte de esa tierra cimera. No teníamos otro orgullo que
la niebla, débil pero invicta cualidad de trascender el polvo y
sobreponernos de nuestra residencia.
495.
Provengo de un pueblo de iconoclastas. Cuando llueve, por
ejemplo, todos nos ponemos de pie.
496.
Todas las palabras que se emplean en un poema son
circunstanciales; son las que no son, las que estaban a la
mano. Sin embargo, ellas son los únicos testigo de eso que
dolorosamente se está haciendo.
497.
Todo paraíso deshabitado es un adefesio. Quédate en tu
cuerpo, sin melancolía.
498.
El tiempo dura lo que dura un pensamiento. Dentro del
poema las palabras están al margen del instante y las ideas.
499.
Cuando se trata de escritores podemos decir que la única
huella de su fugaz pasó por la tierra se encuentra en su obra
¿Qué otro elemento da fe de su real existencia sino las
palabras que ha hecho suyas? Palabras que en su condición
son afecto y por lo tanto no simple ruido y humo como
quería Fausto
500.
Espejo es todo lo que vuelve imagen un cuerpo.
501.
De vuelta al espejo y fue como descender hasta el oscuro
lindero donde se juntan la consciencia y el cuerpo.
502.
Dormir es saltar atrás... un salto que nos reitera en la preexistencia.
503.
Belleza! Estarás donde te nombren y serás como te nombren.
No más que eso... no menos.
Tendrás la dimensión de un soplo de aire... Condenada a
repetirte siempre como el pan cuando se muerde.
504.
Mirar lo que en «cierta medida» es bello, aferrarse a esos
contornos ( no del todo conclusos) hasta convertir en una
«imagen» lo observado. Sólo lo que busca realizarse es
susceptible a la escritura.
505.
Conque eso es la primavera. Sólo pude verla en la hoja del
árbol. La naciente hoja que tenía la edad del árbol y de la
primavera juntos.
506.
Se puede cambiar de Ideas, pero no se puede cambiar de
tono.
507.
Murió un titiritero... ¡Oh ternura te pedimos venganza!
508.
Sólo lo inacabado merece ser descrito.
509.
La poesía es eterna e inagotable. El poema es un acto de
creación que ordena en un instante lo que no tiene principio
ni fin.
510.
Lo que me conmueve del paisaje es su indiferencia.
511.
ANIMALES SUPERIORES
-El hombre requiere una vida para conocer lo básico de la
existencia.
El resto de los animales nacen sabiendo todo lo que necesitan
de ella.
512.
En el camino de la justicia todos se vuelven jueces, ninguno
justo.
viernes, 1 de enero de 2010
Cuadernos (V)
389.
De todas las fobias superadas extraño mi primitivo miedo
escénico. Cuando lo perdí empezaron todos mis problemas
con la Aldea.
390.
No hay mucha diferencia entre aceptar el mundo y
combatirlo. Cada quien elige, sin embargo, su «forma» de
expiar el tiempo. Los primeros desconocen el goce estético de
la esperanza, los últimos, el «triunfo» de la resignación.
391.
Decirlo todo frente al espejo, vaciar el rigor frente a la parodia
de sí mismo. Nada tiene tanto sentido como esto. Nos
recompensa la experiencia de la soledad, cosa imposible en el
mundo de hoy.
392.
Todo razonamiento sostenido (así sea por breve lapso de
tiempo) deviene tedio. Esa discontinuidad no es más que
horror a la insistencia. Aversión a los proyectos imposibles. Yo
quise hacer de la poética un axioma y vi fatigado mi
entusiasmo. Me gustaría expiar con un silencio puro los
dogmas abrazados y esta tentativa me hace vomitar palabras.
393.
X es una persona incapaz de vituperar a su peor enemigo. No
es un indefenso sino un alma higiénica, libre de todo
arrebato. Es por esta forma de superioridad que muchos le
odian y otros, como yo, compadecemos.
394.
Gotas de silencio a través del silencio. Así llamó Beckett a las
palabras. Y yo me siento conforme con este intento, después
de todo ¿quién como él tiene derecho de definirlas? No
encontramos fácilmente a un autor tan pleno entre ellas.
395.
X me ha convencido: abrí una cuenta en Twitter. Nada tan
parecido a la metáfora de Bretton: es como disparar ante una
multitud con la salvedad de que todos en esa multitud tienen
revolver propio. No es que las palabras sean balas de salva: lo
que pasa es que la masa carece de puntería.
396.
Y: ¿No le aqueja que su bibliografía sea tan amplia
considerando su edad y que, sin embargo, ninguno de sus
poemarios haya dado qué hablar?
X: No pienso en obstáculos superados. Ni me pesa la
indiferencia que voy despertando en cada intento. Toda mi
energía está invertida en lo que debo enfrentar al escribir de
nuevo, es ése el silencio que me atormenta.
397.
Quien tiene mucho por decir y lleva prisa, duda de las
palabras. Al hablar siente haber entrado en un universo
póstumo.
398.
Ser «algo», perseverar en la técnica de sí y olvidar que tal
empresa degenera en fanatismos, delirios y falsos enigmas.
Serlo a fe de que estamos robando la limosna al menesteroso.
399.
El hastío propio nunca es suficiente, conviene por ello
hacerlo tasar en pesares ajenos. Leyendo Pensamientos de un
viejo, de Fernando Gonzaléz, encuentro acá mi par: «El día en
que ella te contó con palabras su amor fue un día triste: la
palabra es la muerte de las cosas del alma».
400.
Leer es vivir una vida prestada. Escribir no es sino
corresponder a esa generosidad antigua.
401.
No hay otra tarea para el hombre que la de mirar su propia
alma. Trabajo inútil, por cierto.
402.
La idea del éxito y riesgo mínimo tan moderna y arraigada en
nuestra psique, pudiera ser la «razón» de nuestra decadencia.
Necesitamos un aprendizaje del fracaso desde donde elaborar
una nueva forma de existencia. Pienso en Ferdydurke como
inspiración.
403.
UN PROBLEMA DOMÉSTICO.
Me dijiste «lo quiero todo, dámelo todo».
Y te lo di por completo. ¿Por qué te quejas de que nada tenga
para dar ahora
404.
A veces olvido que voy a morir. ¡Ah... de ser dilatado el
entusiasmo!
405.
X: ¿Por qué tanta distancia entre su cotidiana alegría y su
escritura más bien desencantada?
Y: La alegría que señala no sólo es efímera sino que se da en el
contacto extrínseco. Puedo decir que me es prestada. La
cotidianidad se vive (si así puede decirse) a prisa. La escritura
pertenece al tempo de la languidez.
X: No está respondiendo la pregunta
Y: Sólo se puede escribir sobre lo que perdura.
406.
X: Aquí, decir vale tanto como estarse callado. El esfuerzo
es idéntico, el resultado, en ambos casos, nulo.
Y: De acuerdo, pero, piensa que al hacer palabras sientes de
otro modo que al rechazarlas.
X: Y qué con eso.
Y: En la sensación radica el sentido.
407.
La única manera de mantener vivo el legado de un gran poeta
o un gran revolucionario es encarnar su ambición nunca
imitar su obra.
408.
Sólo algo es más frágil y falso que una teoría: el instinto. El
hombre carece tanto de ideas como de naturaleza propia.
409.
Nada es tan ambiguo como un «sí». Por ello preferimos las
respuestas afirmativas, nos oxigenan de momento. Nada
como un sí, para vivir en suspenso.
410.
Mirándolo bien, nadie tiene derecho de abandonar el amor
ni el pensamiento.
411.
La poesía nace desnuda (es la desnudez). El cuerpo es su
destino.
412.
La indiferencia como antídoto contra la difamación es
peligrosamente efectiva. ¿Corremos el riesgo de una
sobredosis, de alcanzar el estado supremo de la indolencia?
413.
Todo escritor tiene algo de exiliado. Quien se decide por la
poesía de algún modo elije una vida aparte.
414.
No creo en defectos puros. La maldad pura, por ejemplo, es
una quimera. Pongo en duda la crueldad, la oscuridad, si no
hay en ello un resplandor de santidad.
415.
Aún no se ha superado Las formas del fuego... Ramos Sucre
dejó sin futuro a la poesía nacional.
416.
El arte es un asilo metafísico: todo lo que ves es la nostalgia
del cuerpo. Su deseo de aparecer
417.
El conocimiento representa la violación de un secreto
espiritual. Quien abraza la sabiduría se exilia de sí mismo. Por
destino tendrá la reconstrucción de su prístina ignorancia.
418.
Sólo la música nos da. Todas las demás manifestaciones del
arte constituyen un saqueo de la intimidad.
419.
Quien te alaba adquiere el derecho a difamarte. Castiga al
adulador.
420.
No se puede conocer el mundo sin tumbarlo. Los sabios se
distinguen por su capacidad de destruirlo todo. Allí donde
hay lucidez reina el escombro o la nada. Pero si los amantes
del saber luego de descomponer la realidad, se sobreviven;
son justas las sospechas de fraude. Cuando se le invita al
filósofo a «profundizar», en realidad le estamos diciendo:
«húndete».
421.
El primer ¿por qué? hizo científico al hombre. Y pensar que se
trataba no de una pregunta curiosa sino de la expresión de un
frustrado.
422.
El maestro es esclavo de su discípulo: por él renuncia a la
libertad de equivocarse. El discípulo es un tirano: ha
entregado a su maestro el riesgo de pensar.
423.
He oído tantas protestas inútiles que siento el derecho de
hacer la mía: ¡No a la muerte de Gonzalo Rojas!
424.
El vigor: el alma del alma, se extingue ante nuestros ojos sin
que podamos hacer nada. Asistimos al funeral cotidiano de
nuestro primer «instante».
425.
¿Cómo se puede respirar todavía bajo el desencanto
absoluto? (La vida carece de orgullo).
426.
Y: Usted se dice ateo, sin embargo escribe demasiado. Nadie
puede escribir sin fe ¿No es esa una conducta religiosa?
X: Se puede si no se ha perdido la furia.
427.
La palabra en luto es la imagen pura. Y no suena.
428.
El deseo vence a la tierra en su propia casa.
429.
El individuo moderno es una versión arcaica del hombre.
430.
Sí, se puede «no escribir», se puede llegar a ser un indefenso
absoluto.
431.
Sábato me enseñó a celar. A vivir de ese abrigo maligno, a
respirar bajo la sangre de ese apego ulcerado ¿Cómo no me
voy a sentir traicionado si me has dicho que ha muerto?
432.
En el mundo de los opuestos Dios existe para que exista el
diálogo. Hasta los ateos precisan conversar. Le hemos dado
un nombre a nuestra contraparte insubstancial. Esta es la
razón por la que nuestras palabras llegan a nosotros divididas,
inconclusas: provienen de un proceso interior, es decir, son el
fruto de un diálogo con nadie .
433.
He visto a tantos arrojar sus cuerpos por balcones y ventanas
(cuerpos que el paisaje detiene, que la tierra adormece) y ya
no siento la necesidad de hacerlo yo. A los no-suicidas nos
corresponde quizá culminar la obra: saltar del paisaje,
conquistar otra altura.
434.
Únicamente bajo los pies del bailarín la tierra es alegre.
435.
El Ser es la fuerza desmayada. Lo que es capaz aquéllo en lo
menguado.
436.
Nada es tan sagrado como el espejo, en él se hace visible la
experiencia interior: allí no se trata de ser sino de aparecer.
437.
Ofrecemos del poema la conclusión, el veredicto de la
experiencia interior (lo entregamos en palabras). Ofrecemos
el veneno, nunca las esencias.
438.
Tengo nostalgia de mi adolescencia punk. Lo que ha
resultado de mi vida luego tiene un origen accidental. El azar
puede convertir a un imbécil en prohombre y sumir a un
prócer en el olvido. Pero ser un caído es obra de la voluntad.
439.
Nunca he conocido relación tan trascendente como la del
calumniador y el calumniado. Y qué poco se ha escrito sobre
esta infeliz comunión que va más allá del amor y del odio. La
calumnia es un afecto autónomo.
440.
El Apocalipsis debería ser un problema individual. Que en
lugar de cotidianidad tengamos destino. Que cada minuto
del hastío se cumpla al pie de la letra. Que nuestro
insignificante sufrimiento sea una señal de la mítica
catástrofe. Que el final de nuestra vida sea en verdad el Fin
del Mundo.
441.
Toda palabra procede de un afecto contrariado ¡Ah! ¡Cuando
posa lo turbio!
442.
De cara a Dios (seamos creyentes o no) lo que cuenta es el
producto de nuestra soledad. Dependemos del resultado de
ese trabajo ¿Qué otra cosa puedes venderle al creador?
443.
Dejamos de subrayar por escribir. No cambiamos de
herramienta sino de «trabajo». Llegará el día de la tachadura
(pues borrar es imposible). Seguiremos en el mismo oficio
con la misma herramienta, habremos cambiado únicamente
de esperanza.
444.
«Primero fue el verbo», se nos enseña. Lo que se nos oculta es
que también el verbo caduca.
445.
«El mar es un reloj», dice Laurence Durrell. Comparto esta
idea. Yo viví en una aldea a mil kilómetros de la costa más
cercana, donde el tiempo transcurría sin orden alguno.
446.
Rara vez escuchamos decir a alguien, en el extremo de su
fatiga, en el absoluto desánimo: «¡estoy vivo!». Parece ser éste
el lugar común de los poquísimos que, sin querer, han
rebasado la vida.
447.
X: Que las ideas no nos salven es algo que se puede asimilar;
pero que tampoco sirvan para derrumbar el mundo...Es más
digno abrazar el sin sentido de nuestro pánico animal.
Y: Pero las palabras que a diferencia de las ideas no son
invisibles pueden cambiar drásticamente el ánimo de
cualquiera.
X: Las palabras no siempre son tributarias de las ideas (usted
alude el estado físico del pensamiento. Si entendí bien: bravo!
por los dos), ellas resultan a veces de la experiencia interior
que antecede a la idea misma. Sufrimiento, angustia, miedo,
amor, entusiasmo... Todo eso que hemos conocido fugaz y
orgánicamente, que está relacionado con el primer compás,
con el primer movimiento. Los pensamientos sólo sirven al
pensamiento (¿cuántas veces una idea ha calmado un dolor
de muelas?). El sufrimiento aclara al sufrimiento, la euforia a la euforia y
así. Cada uno habla su lengua, inventa su lengua. No estoy
seguro de que las palabras nos cambien, como usted desea; a
lo sumo podría decirse que nos delatan. ¿Cómo afectamos a
los demás? Nadie es más peligroso que un delator: en su
entrega se juega el alma de todos. Quiero decir apenas que,
las palabras a veces nos llegan de más adentro que las ideas...
Es por ello que amo a los poetas con el mismo sentimiento
que desestimo a los ideólogos.
448.
Hay que insistir en la escritura hasta convertirla, por
completo, en un arte sonoro.
449.
No existe filosofía creadora. De allí que el poeta sólo filosofa
cuando está cansado o se traiciona.
450.
Escribir de la tierra aunque la palabra tierra, en este país, ya
tenga dueños.
------------------------------------ *
Al fin que para este vértigo
nacimos, Madre
Se nos premió con la caída
y el desmayo
Reinar en estos barros,
enmendar la estatua del ancestro
y cavar hondo el relicario
A esto hemos venido
Al fin que estos derrumbes
heredamos
Se nos dio en custodia
el precipicio
Bajar por la sangre de Dios
a reescribir la línea recta
de mi aullido
Al fin que es sombra de su otero
esta hendidura
De la materia de su vértigo,
Madre,
tenemos hecho el espinazo.
451.
Ser el autor de su propio duelo: éste es el proyecto de todo
escritor.
452.
No nos interesa el tiempo por el tiempo. Nos interesa la
eternidad. Es decir, todo lo que fuera de él suena y
permanece. Las formas del tiempo, no el tiempo en sí.
453.
El alma, vista de lejos, tiene un color muy distinto a cuando
nos acercamos. Lo imposible de saber es cuál color tiene el
alma en un caso y otro.
454.
La música nos vuelve contemporáneos del éxtasis de las
primeras palabras.
455.
Sólo en la poesía puedes ver el vértigo y el sonido... la materia
en que te hospedas
456.
Por último, lo que suena en el poema no son las palabras que
ves sino lo ausente: ellas ostentan lo que les quitamos.
457.
Quisimos oír en la brisa el nombre de Dios, pero la brisa sólo
habla de ella misma. En esto también es humana: no sabe
decir otro nombre que el suyo. Y por oír a Dios nunca
supimos el nombre de la brisa.
---------------------------------------- *
Quisimos del viento todo, hasta un lenguaje común para
asentar las penas. Pero el viento se negó: no es otro hombre
enfermo. Quisimos consolar el alma con su abrazo, pero el
viento no puede tocar al viento.
458.
X se ufana de escribir versos en un lenguaje «urbano» y
«corriente». Un verdadero poeta no tiene lenguaje sino tonos,
no ha de preocuparse por las cosas «corrientes» sino por las
esenciales.
459.
Luego, con las palabras aisladas en su mano: un poeta sabe
que son inútiles, que no funcionan solas. Lejos del engañoso
artefacto ocurre la poesía: sí, de la carencia. El poema no se
hace con palabras.
----------------------------------------- *
No se trata de sumar palabras a las palabras. El oficio consiste
en horadar lo que sobra en ellas. Deslastrarlas de su peso,
reducirlas hasta el cascarón. Limpiar, vaciar, quitar lo que ha
crecido en ellas con el tiempo. De eso se trata.
-------------------------------------- *
Por qué íbamos a lamentarnos del vacío ¿pudiera una nota
hospedar tantas almas a la vez si no estuviera hueca por
dentro? Aunque no brillen, las palabras no son diferentes.
Vivamos en ellas mientras su dueño esté ausente (en el más
allá).
460.
Tomé de una sentencia la palabra «polvo». La lavé con mi
última ración de agua para salvarla del polvo. Sed es tu
nombre ahora.
461.
X: Esto que usted dice en su libro ya se ha dicho muchas
veces.
Y: Lo admito, pero también se ha dicho muchas veces eso de
que «ya se ha dicho muchas veces».
462.
Perseguir ideas, cazar palabras. Nada tan fútil.
463.
Un verso que sea (en verdad) el olvido del mundo.
464.
¡Este idioma nuestro es una antología de huesos! Temblor...
eso es la poesía... el temblor de ese esqueleto.
465.
Y pensar que al perder la fe voy deconstruyendo la realidad.
466.
¡Escribir un poema ilegible! Versos que en lugar de lectores,
atraigan las miradas: como los juegos pirotécnicos.
467.
El propósito del superhombre es la trascendencia, tomemos
por emblema a Cristo. Buda, muy por encima de ellos, se
propuso como camino el desnacimiento.
468.
De niño reparaba en la respiración: intelectualizar el acto me
producía agonía. Hacer consciente el monótono esfuerzo de
inhalar y exhalar le restaba sentido, dejaba de ser orgánica.
Esto creo que pasa cuando nos proponemos hacernos de
ideas: inauguramos la asfixia.
469.
«Señor, haz que yo vea mi rostro tal como era antes de que yo
naciese» ¡He allí una plegaria justificable!
470.
Sin duda, la literatura es la peor forma de realidad que puede
alcanzar un poeta. Decadencia atribuible al abuso de la
técnica o la fantasía.
471.
Escribir para ser anónimos. ¡De eso se trata! ... Vestir el sin fin
de la realidad interior. Ser lo enunciado (el acontecer) no
quien escribe solamente.
472.
Si es como creo, si todo —incluso el afecto— se agosta en sí
mismo, no deberíamos permitirnos escribir una palabra
innecesaria. Que valga la pena esta profanación de
exteriorizar nuestras causas perdidas. Aunque sea por un
instante... vivamos con urgencia.
473.
De nuestra palabra seamos la fisura. Que nuestro «estilo
literario» sea el modo de salirnos de ella. Y que la poesía no
sea sino otra forma de escucharnos el vacío... Entonces, a
pesar de la escritura, se leerá el tono.
474.
¿Quién, alguna vez, ante ciertos libros, no se ha visto tentado
a palpar con la nariz antes que con los ojos... como si en sus
páginas pudiera respirarse el olor del primer verbo?
475.
Toda la literatura actual proviene de una imperiosa falta de
necesidad. Sólo se inscriben en ella los que adolecen de
problemas, deudas, preocupaciones, dudas, angustias.
Bienaventurados los empresarios de las palabras.
476.
Si se nos está negado el retorno al aullido, probemos con la
escritura a mano. En ella todavía se conserva un impulso
irracional. Las teclas condicionan nuestras aflicciones, las
vuelven «legibles», se «pasan a limpio», se degradan a frases.
No se puede ser escritor y mecanógrafo al mismo tiempo.
477.
Todo se desgasta. Todo, menos el tiempo. Y todo, salvo el
tiempo, pasa. ¿Escribimos para perdurar? ¡Qué ingenuos! No
sólo las páginas de tus libros se han oxidado, también tus
palabras: si alguna vez dijeron algo hoy lo dicen menos. Todo
se consume, incluso la desilusión que produce esta fatalidad.
478.
Creo en la poesía y en los que no creen en ella también:
ambos pertenecen al mundo de los caídos.
479.
Se dice mucho contra los cobardes... ¡es fácil deplorar!. Diré
al respecto que yo mismo soy un cobarde, que padezco una
admiración profunda por mis miedos.
480.
¿Cómo sabía usted que esas palabras —justo esas palabras y
no otras— estaban escondidas en la página blanca?
481.
Sólo la música que nos hiere es verdadera. Haber escogido
una canción sin experimentar dolor alguno pudiera ser el
más sombrío desencuentro.
482.
El reencuentro es un poco de eternidad.
483.
Después de meditar por un buen rato la pregunta respondió
sin afecto alguno:
—La fractura, esa es mi obra.
484.
Me exhibo sobre un escenario desierto, ofrezco, en su justa
medida, mi pasado. Fustigo mi carne, en última instancia,
para una multitud probable. Me exagero. Me divido.
Escribo.
485.
Si el oficio del novelista dependiera del hallazgo de una frase,
de la comprensión de su significado radical, yo habría escrito
una saga con esta línea sacada de un email. «Usted no sabe,
señora, de lo que son capaces aquí las noches. No vuelva de
visita».
La verdad es que narrar es un misterio con técnica.
486.
Mis ideas políticas no son más que mis hipótesis favoritas
(necesariamente imperfectas) Jamás debía tomarlas por
certezas o verdades absolutas. Cuando caigo en la tentación
fanática, me traiciono. ¿Cuántos amigos sacrifiqué en una
discusión dogmática? Dos. Y es como haber perdido las
piernas.
487.
Estoy satisfecho con la columna de hoy así que me jubilaré de
las obligaciones menores. Luego de profesar contra «La
opinión Pública», un justo descanso.
-------------------------------------------*
Apago el teléfono y transcribo un poema de América
Martínez:
Transcurrió el tiempo prudente
para cualquier visita de cortesía
Me despedí
Enfrente se desplomó un espejo.
488.
REVOLUCIÓN
Una revolución es una empresa común y una esperanza
común que se construye y emprende en colectivo, es decir,
desde el reconocimiento y, sobre todo, la valoración positiva
de la diferencia, el conflicto y la lucha. Siendo así su mayor
divisa es lograr inquietar todo lo que hasta el momento
parecía insensible, inconmovible e inmutable y esto incluye a
la misma idea que se tenga de una revolución y de un ser
revolucionario pre-existente.
489.
Alain Badiou con El Ser y el Acontecimiento, demuestra que
la matemática no es un medio para comprender cosas sino
que es el pensamiento mismo. Necesaria sustracción para
este mundo laico y fetichista que sobrevivió a la filosofía.
Probablemente sea éste un libro exclusivo para músicos y
poetas.
De todas las fobias superadas extraño mi primitivo miedo
escénico. Cuando lo perdí empezaron todos mis problemas
con la Aldea.
390.
No hay mucha diferencia entre aceptar el mundo y
combatirlo. Cada quien elige, sin embargo, su «forma» de
expiar el tiempo. Los primeros desconocen el goce estético de
la esperanza, los últimos, el «triunfo» de la resignación.
391.
Decirlo todo frente al espejo, vaciar el rigor frente a la parodia
de sí mismo. Nada tiene tanto sentido como esto. Nos
recompensa la experiencia de la soledad, cosa imposible en el
mundo de hoy.
392.
Todo razonamiento sostenido (así sea por breve lapso de
tiempo) deviene tedio. Esa discontinuidad no es más que
horror a la insistencia. Aversión a los proyectos imposibles. Yo
quise hacer de la poética un axioma y vi fatigado mi
entusiasmo. Me gustaría expiar con un silencio puro los
dogmas abrazados y esta tentativa me hace vomitar palabras.
393.
X es una persona incapaz de vituperar a su peor enemigo. No
es un indefenso sino un alma higiénica, libre de todo
arrebato. Es por esta forma de superioridad que muchos le
odian y otros, como yo, compadecemos.
394.
Gotas de silencio a través del silencio. Así llamó Beckett a las
palabras. Y yo me siento conforme con este intento, después
de todo ¿quién como él tiene derecho de definirlas? No
encontramos fácilmente a un autor tan pleno entre ellas.
395.
X me ha convencido: abrí una cuenta en Twitter. Nada tan
parecido a la metáfora de Bretton: es como disparar ante una
multitud con la salvedad de que todos en esa multitud tienen
revolver propio. No es que las palabras sean balas de salva: lo
que pasa es que la masa carece de puntería.
396.
Y: ¿No le aqueja que su bibliografía sea tan amplia
considerando su edad y que, sin embargo, ninguno de sus
poemarios haya dado qué hablar?
X: No pienso en obstáculos superados. Ni me pesa la
indiferencia que voy despertando en cada intento. Toda mi
energía está invertida en lo que debo enfrentar al escribir de
nuevo, es ése el silencio que me atormenta.
397.
Quien tiene mucho por decir y lleva prisa, duda de las
palabras. Al hablar siente haber entrado en un universo
póstumo.
398.
Ser «algo», perseverar en la técnica de sí y olvidar que tal
empresa degenera en fanatismos, delirios y falsos enigmas.
Serlo a fe de que estamos robando la limosna al menesteroso.
399.
El hastío propio nunca es suficiente, conviene por ello
hacerlo tasar en pesares ajenos. Leyendo Pensamientos de un
viejo, de Fernando Gonzaléz, encuentro acá mi par: «El día en
que ella te contó con palabras su amor fue un día triste: la
palabra es la muerte de las cosas del alma».
400.
Leer es vivir una vida prestada. Escribir no es sino
corresponder a esa generosidad antigua.
401.
No hay otra tarea para el hombre que la de mirar su propia
alma. Trabajo inútil, por cierto.
402.
La idea del éxito y riesgo mínimo tan moderna y arraigada en
nuestra psique, pudiera ser la «razón» de nuestra decadencia.
Necesitamos un aprendizaje del fracaso desde donde elaborar
una nueva forma de existencia. Pienso en Ferdydurke como
inspiración.
403.
UN PROBLEMA DOMÉSTICO.
Me dijiste «lo quiero todo, dámelo todo».
Y te lo di por completo. ¿Por qué te quejas de que nada tenga
para dar ahora
404.
A veces olvido que voy a morir. ¡Ah... de ser dilatado el
entusiasmo!
405.
X: ¿Por qué tanta distancia entre su cotidiana alegría y su
escritura más bien desencantada?
Y: La alegría que señala no sólo es efímera sino que se da en el
contacto extrínseco. Puedo decir que me es prestada. La
cotidianidad se vive (si así puede decirse) a prisa. La escritura
pertenece al tempo de la languidez.
X: No está respondiendo la pregunta
Y: Sólo se puede escribir sobre lo que perdura.
406.
X: Aquí, decir vale tanto como estarse callado. El esfuerzo
es idéntico, el resultado, en ambos casos, nulo.
Y: De acuerdo, pero, piensa que al hacer palabras sientes de
otro modo que al rechazarlas.
X: Y qué con eso.
Y: En la sensación radica el sentido.
407.
La única manera de mantener vivo el legado de un gran poeta
o un gran revolucionario es encarnar su ambición nunca
imitar su obra.
408.
Sólo algo es más frágil y falso que una teoría: el instinto. El
hombre carece tanto de ideas como de naturaleza propia.
409.
Nada es tan ambiguo como un «sí». Por ello preferimos las
respuestas afirmativas, nos oxigenan de momento. Nada
como un sí, para vivir en suspenso.
410.
Mirándolo bien, nadie tiene derecho de abandonar el amor
ni el pensamiento.
411.
La poesía nace desnuda (es la desnudez). El cuerpo es su
destino.
412.
La indiferencia como antídoto contra la difamación es
peligrosamente efectiva. ¿Corremos el riesgo de una
sobredosis, de alcanzar el estado supremo de la indolencia?
413.
Todo escritor tiene algo de exiliado. Quien se decide por la
poesía de algún modo elije una vida aparte.
414.
No creo en defectos puros. La maldad pura, por ejemplo, es
una quimera. Pongo en duda la crueldad, la oscuridad, si no
hay en ello un resplandor de santidad.
415.
Aún no se ha superado Las formas del fuego... Ramos Sucre
dejó sin futuro a la poesía nacional.
416.
El arte es un asilo metafísico: todo lo que ves es la nostalgia
del cuerpo. Su deseo de aparecer
417.
El conocimiento representa la violación de un secreto
espiritual. Quien abraza la sabiduría se exilia de sí mismo. Por
destino tendrá la reconstrucción de su prístina ignorancia.
418.
Sólo la música nos da. Todas las demás manifestaciones del
arte constituyen un saqueo de la intimidad.
419.
Quien te alaba adquiere el derecho a difamarte. Castiga al
adulador.
420.
No se puede conocer el mundo sin tumbarlo. Los sabios se
distinguen por su capacidad de destruirlo todo. Allí donde
hay lucidez reina el escombro o la nada. Pero si los amantes
del saber luego de descomponer la realidad, se sobreviven;
son justas las sospechas de fraude. Cuando se le invita al
filósofo a «profundizar», en realidad le estamos diciendo:
«húndete».
421.
El primer ¿por qué? hizo científico al hombre. Y pensar que se
trataba no de una pregunta curiosa sino de la expresión de un
frustrado.
422.
El maestro es esclavo de su discípulo: por él renuncia a la
libertad de equivocarse. El discípulo es un tirano: ha
entregado a su maestro el riesgo de pensar.
423.
He oído tantas protestas inútiles que siento el derecho de
hacer la mía: ¡No a la muerte de Gonzalo Rojas!
424.
El vigor: el alma del alma, se extingue ante nuestros ojos sin
que podamos hacer nada. Asistimos al funeral cotidiano de
nuestro primer «instante».
425.
¿Cómo se puede respirar todavía bajo el desencanto
absoluto? (La vida carece de orgullo).
426.
Y: Usted se dice ateo, sin embargo escribe demasiado. Nadie
puede escribir sin fe ¿No es esa una conducta religiosa?
X: Se puede si no se ha perdido la furia.
427.
La palabra en luto es la imagen pura. Y no suena.
428.
El deseo vence a la tierra en su propia casa.
429.
El individuo moderno es una versión arcaica del hombre.
430.
Sí, se puede «no escribir», se puede llegar a ser un indefenso
absoluto.
431.
Sábato me enseñó a celar. A vivir de ese abrigo maligno, a
respirar bajo la sangre de ese apego ulcerado ¿Cómo no me
voy a sentir traicionado si me has dicho que ha muerto?
432.
En el mundo de los opuestos Dios existe para que exista el
diálogo. Hasta los ateos precisan conversar. Le hemos dado
un nombre a nuestra contraparte insubstancial. Esta es la
razón por la que nuestras palabras llegan a nosotros divididas,
inconclusas: provienen de un proceso interior, es decir, son el
fruto de un diálogo con nadie .
433.
He visto a tantos arrojar sus cuerpos por balcones y ventanas
(cuerpos que el paisaje detiene, que la tierra adormece) y ya
no siento la necesidad de hacerlo yo. A los no-suicidas nos
corresponde quizá culminar la obra: saltar del paisaje,
conquistar otra altura.
434.
Únicamente bajo los pies del bailarín la tierra es alegre.
435.
El Ser es la fuerza desmayada. Lo que es capaz aquéllo en lo
menguado.
436.
Nada es tan sagrado como el espejo, en él se hace visible la
experiencia interior: allí no se trata de ser sino de aparecer.
437.
Ofrecemos del poema la conclusión, el veredicto de la
experiencia interior (lo entregamos en palabras). Ofrecemos
el veneno, nunca las esencias.
438.
Tengo nostalgia de mi adolescencia punk. Lo que ha
resultado de mi vida luego tiene un origen accidental. El azar
puede convertir a un imbécil en prohombre y sumir a un
prócer en el olvido. Pero ser un caído es obra de la voluntad.
439.
Nunca he conocido relación tan trascendente como la del
calumniador y el calumniado. Y qué poco se ha escrito sobre
esta infeliz comunión que va más allá del amor y del odio. La
calumnia es un afecto autónomo.
440.
El Apocalipsis debería ser un problema individual. Que en
lugar de cotidianidad tengamos destino. Que cada minuto
del hastío se cumpla al pie de la letra. Que nuestro
insignificante sufrimiento sea una señal de la mítica
catástrofe. Que el final de nuestra vida sea en verdad el Fin
del Mundo.
441.
Toda palabra procede de un afecto contrariado ¡Ah! ¡Cuando
posa lo turbio!
442.
De cara a Dios (seamos creyentes o no) lo que cuenta es el
producto de nuestra soledad. Dependemos del resultado de
ese trabajo ¿Qué otra cosa puedes venderle al creador?
443.
Dejamos de subrayar por escribir. No cambiamos de
herramienta sino de «trabajo». Llegará el día de la tachadura
(pues borrar es imposible). Seguiremos en el mismo oficio
con la misma herramienta, habremos cambiado únicamente
de esperanza.
444.
«Primero fue el verbo», se nos enseña. Lo que se nos oculta es
que también el verbo caduca.
445.
«El mar es un reloj», dice Laurence Durrell. Comparto esta
idea. Yo viví en una aldea a mil kilómetros de la costa más
cercana, donde el tiempo transcurría sin orden alguno.
446.
Rara vez escuchamos decir a alguien, en el extremo de su
fatiga, en el absoluto desánimo: «¡estoy vivo!». Parece ser éste
el lugar común de los poquísimos que, sin querer, han
rebasado la vida.
447.
X: Que las ideas no nos salven es algo que se puede asimilar;
pero que tampoco sirvan para derrumbar el mundo...Es más
digno abrazar el sin sentido de nuestro pánico animal.
Y: Pero las palabras que a diferencia de las ideas no son
invisibles pueden cambiar drásticamente el ánimo de
cualquiera.
X: Las palabras no siempre son tributarias de las ideas (usted
alude el estado físico del pensamiento. Si entendí bien: bravo!
por los dos), ellas resultan a veces de la experiencia interior
que antecede a la idea misma. Sufrimiento, angustia, miedo,
amor, entusiasmo... Todo eso que hemos conocido fugaz y
orgánicamente, que está relacionado con el primer compás,
con el primer movimiento. Los pensamientos sólo sirven al
pensamiento (¿cuántas veces una idea ha calmado un dolor
de muelas?). El sufrimiento aclara al sufrimiento, la euforia a la euforia y
así. Cada uno habla su lengua, inventa su lengua. No estoy
seguro de que las palabras nos cambien, como usted desea; a
lo sumo podría decirse que nos delatan. ¿Cómo afectamos a
los demás? Nadie es más peligroso que un delator: en su
entrega se juega el alma de todos. Quiero decir apenas que,
las palabras a veces nos llegan de más adentro que las ideas...
Es por ello que amo a los poetas con el mismo sentimiento
que desestimo a los ideólogos.
448.
Hay que insistir en la escritura hasta convertirla, por
completo, en un arte sonoro.
449.
No existe filosofía creadora. De allí que el poeta sólo filosofa
cuando está cansado o se traiciona.
450.
Escribir de la tierra aunque la palabra tierra, en este país, ya
tenga dueños.
------------------------------------ *
Al fin que para este vértigo
nacimos, Madre
Se nos premió con la caída
y el desmayo
Reinar en estos barros,
enmendar la estatua del ancestro
y cavar hondo el relicario
A esto hemos venido
Al fin que estos derrumbes
heredamos
Se nos dio en custodia
el precipicio
Bajar por la sangre de Dios
a reescribir la línea recta
de mi aullido
Al fin que es sombra de su otero
esta hendidura
De la materia de su vértigo,
Madre,
tenemos hecho el espinazo.
451.
Ser el autor de su propio duelo: éste es el proyecto de todo
escritor.
452.
No nos interesa el tiempo por el tiempo. Nos interesa la
eternidad. Es decir, todo lo que fuera de él suena y
permanece. Las formas del tiempo, no el tiempo en sí.
453.
El alma, vista de lejos, tiene un color muy distinto a cuando
nos acercamos. Lo imposible de saber es cuál color tiene el
alma en un caso y otro.
454.
La música nos vuelve contemporáneos del éxtasis de las
primeras palabras.
455.
Sólo en la poesía puedes ver el vértigo y el sonido... la materia
en que te hospedas
456.
Por último, lo que suena en el poema no son las palabras que
ves sino lo ausente: ellas ostentan lo que les quitamos.
457.
Quisimos oír en la brisa el nombre de Dios, pero la brisa sólo
habla de ella misma. En esto también es humana: no sabe
decir otro nombre que el suyo. Y por oír a Dios nunca
supimos el nombre de la brisa.
---------------------------------------- *
Quisimos del viento todo, hasta un lenguaje común para
asentar las penas. Pero el viento se negó: no es otro hombre
enfermo. Quisimos consolar el alma con su abrazo, pero el
viento no puede tocar al viento.
458.
X se ufana de escribir versos en un lenguaje «urbano» y
«corriente». Un verdadero poeta no tiene lenguaje sino tonos,
no ha de preocuparse por las cosas «corrientes» sino por las
esenciales.
459.
Luego, con las palabras aisladas en su mano: un poeta sabe
que son inútiles, que no funcionan solas. Lejos del engañoso
artefacto ocurre la poesía: sí, de la carencia. El poema no se
hace con palabras.
----------------------------------------- *
No se trata de sumar palabras a las palabras. El oficio consiste
en horadar lo que sobra en ellas. Deslastrarlas de su peso,
reducirlas hasta el cascarón. Limpiar, vaciar, quitar lo que ha
crecido en ellas con el tiempo. De eso se trata.
-------------------------------------- *
Por qué íbamos a lamentarnos del vacío ¿pudiera una nota
hospedar tantas almas a la vez si no estuviera hueca por
dentro? Aunque no brillen, las palabras no son diferentes.
Vivamos en ellas mientras su dueño esté ausente (en el más
allá).
460.
Tomé de una sentencia la palabra «polvo». La lavé con mi
última ración de agua para salvarla del polvo. Sed es tu
nombre ahora.
461.
X: Esto que usted dice en su libro ya se ha dicho muchas
veces.
Y: Lo admito, pero también se ha dicho muchas veces eso de
que «ya se ha dicho muchas veces».
462.
Perseguir ideas, cazar palabras. Nada tan fútil.
463.
Un verso que sea (en verdad) el olvido del mundo.
464.
¡Este idioma nuestro es una antología de huesos! Temblor...
eso es la poesía... el temblor de ese esqueleto.
465.
Y pensar que al perder la fe voy deconstruyendo la realidad.
466.
¡Escribir un poema ilegible! Versos que en lugar de lectores,
atraigan las miradas: como los juegos pirotécnicos.
467.
El propósito del superhombre es la trascendencia, tomemos
por emblema a Cristo. Buda, muy por encima de ellos, se
propuso como camino el desnacimiento.
468.
De niño reparaba en la respiración: intelectualizar el acto me
producía agonía. Hacer consciente el monótono esfuerzo de
inhalar y exhalar le restaba sentido, dejaba de ser orgánica.
Esto creo que pasa cuando nos proponemos hacernos de
ideas: inauguramos la asfixia.
469.
«Señor, haz que yo vea mi rostro tal como era antes de que yo
naciese» ¡He allí una plegaria justificable!
470.
Sin duda, la literatura es la peor forma de realidad que puede
alcanzar un poeta. Decadencia atribuible al abuso de la
técnica o la fantasía.
471.
Escribir para ser anónimos. ¡De eso se trata! ... Vestir el sin fin
de la realidad interior. Ser lo enunciado (el acontecer) no
quien escribe solamente.
472.
Si es como creo, si todo —incluso el afecto— se agosta en sí
mismo, no deberíamos permitirnos escribir una palabra
innecesaria. Que valga la pena esta profanación de
exteriorizar nuestras causas perdidas. Aunque sea por un
instante... vivamos con urgencia.
473.
De nuestra palabra seamos la fisura. Que nuestro «estilo
literario» sea el modo de salirnos de ella. Y que la poesía no
sea sino otra forma de escucharnos el vacío... Entonces, a
pesar de la escritura, se leerá el tono.
474.
¿Quién, alguna vez, ante ciertos libros, no se ha visto tentado
a palpar con la nariz antes que con los ojos... como si en sus
páginas pudiera respirarse el olor del primer verbo?
475.
Toda la literatura actual proviene de una imperiosa falta de
necesidad. Sólo se inscriben en ella los que adolecen de
problemas, deudas, preocupaciones, dudas, angustias.
Bienaventurados los empresarios de las palabras.
476.
Si se nos está negado el retorno al aullido, probemos con la
escritura a mano. En ella todavía se conserva un impulso
irracional. Las teclas condicionan nuestras aflicciones, las
vuelven «legibles», se «pasan a limpio», se degradan a frases.
No se puede ser escritor y mecanógrafo al mismo tiempo.
477.
Todo se desgasta. Todo, menos el tiempo. Y todo, salvo el
tiempo, pasa. ¿Escribimos para perdurar? ¡Qué ingenuos! No
sólo las páginas de tus libros se han oxidado, también tus
palabras: si alguna vez dijeron algo hoy lo dicen menos. Todo
se consume, incluso la desilusión que produce esta fatalidad.
478.
Creo en la poesía y en los que no creen en ella también:
ambos pertenecen al mundo de los caídos.
479.
Se dice mucho contra los cobardes... ¡es fácil deplorar!. Diré
al respecto que yo mismo soy un cobarde, que padezco una
admiración profunda por mis miedos.
480.
¿Cómo sabía usted que esas palabras —justo esas palabras y
no otras— estaban escondidas en la página blanca?
481.
Sólo la música que nos hiere es verdadera. Haber escogido
una canción sin experimentar dolor alguno pudiera ser el
más sombrío desencuentro.
482.
El reencuentro es un poco de eternidad.
483.
Después de meditar por un buen rato la pregunta respondió
sin afecto alguno:
—La fractura, esa es mi obra.
484.
Me exhibo sobre un escenario desierto, ofrezco, en su justa
medida, mi pasado. Fustigo mi carne, en última instancia,
para una multitud probable. Me exagero. Me divido.
Escribo.
485.
Si el oficio del novelista dependiera del hallazgo de una frase,
de la comprensión de su significado radical, yo habría escrito
una saga con esta línea sacada de un email. «Usted no sabe,
señora, de lo que son capaces aquí las noches. No vuelva de
visita».
La verdad es que narrar es un misterio con técnica.
486.
Mis ideas políticas no son más que mis hipótesis favoritas
(necesariamente imperfectas) Jamás debía tomarlas por
certezas o verdades absolutas. Cuando caigo en la tentación
fanática, me traiciono. ¿Cuántos amigos sacrifiqué en una
discusión dogmática? Dos. Y es como haber perdido las
piernas.
487.
Estoy satisfecho con la columna de hoy así que me jubilaré de
las obligaciones menores. Luego de profesar contra «La
opinión Pública», un justo descanso.
-------------------------------------------*
Apago el teléfono y transcribo un poema de América
Martínez:
Transcurrió el tiempo prudente
para cualquier visita de cortesía
Me despedí
Enfrente se desplomó un espejo.
488.
REVOLUCIÓN
Una revolución es una empresa común y una esperanza
común que se construye y emprende en colectivo, es decir,
desde el reconocimiento y, sobre todo, la valoración positiva
de la diferencia, el conflicto y la lucha. Siendo así su mayor
divisa es lograr inquietar todo lo que hasta el momento
parecía insensible, inconmovible e inmutable y esto incluye a
la misma idea que se tenga de una revolución y de un ser
revolucionario pre-existente.
489.
Alain Badiou con El Ser y el Acontecimiento, demuestra que
la matemática no es un medio para comprender cosas sino
que es el pensamiento mismo. Necesaria sustracción para
este mundo laico y fetichista que sobrevivió a la filosofía.
Probablemente sea éste un libro exclusivo para músicos y
poetas.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Cuadernos (IV)
POSTAL DE AÑO NUEVO
En la madrugada del 2010 se lee aún, a contraluz, palabras
viejas que vegetan en el aire. Impregnado de un ocaso, nace el
paisaje nuevamente. Y aunque todo sigue ocupando su lugar
no es el mismo de hace horas. Y aunque siempre fue así, que
todo cambia, me corresponde hoy descubrir su nacimiento
cotidiano: también amanecí extraño a mí mismo. No es que
tenga esa sensación, me pasa más bien que en este reposo no
logro sentirme. Sé que no soy el mismo en comparación al
que seré mañana y acaso sea el eco en el paisaje mi único
pariente, mi rasgo común.
Hay brisa, sólo eso es real. Todo lo que ella toca es apenas su
promesa. Al barajar las hojas caducas, al remover las manchas
de la luz. Existe y con ella el invierno tardío.
Está acá hoy para darle una palmada al hombre, para
arrojarlo lejos de sí. Si usara sombrero lo comprendería. Y
aunque nunca usé ni vi a nadie recogerlo del suelo,
perseguirlo por la plaza como a un gallo, doy un paso hacia
adelante.
---------------------------------------- *
Me cambio de esquina con frecuencia. Las cosas también.
Es un orden que se mueve y que está lleno como de música.
Yo no pertenezco a esas cosas que bailan y que son lentas e
invisibles. Es un orden alegre del que participan los sosegados
y los taciturnos, nadie más. Si tuviera un amor ausente lo
comprendería al punto. Me gustaría no estar en esta plaza
para desear que exista como es ahora, para estar con ella en su
intimidad sin detalles.
Me han demostrado que lo único real es el deseo. Y esa frase
que siempre me ha hecho miserable hoy es prosa, quiero
decir, triste pero inofensiva.
Ser un tanto triste me propongo ahora. De esa tristeza de
plaza vacía que deja ver lo que es salvajemente hermoso.
Elegiría los ojos del deseo para esto que es verdad y existe
como intersticio. Esto que es así y de repente. Esto que ritma
en mi extrañeza. He sentido que lo que existe acá me señala.
Estoy consciente de que así como hemos de soportar que
otros sean superiores a nosotros, hay días en que también
debemos soportar que la vida nos sea indiferente.
Me gustaría decir: soy un testigo sin forma interior.
Excusarme en la eterna distancia que esmalta lo cotidiano. Si
pudiera contentarme con todo los detalles. El primer brillo
trae su apego, no evado eso. Es una dádiva que también nos
vence y, como todo lo que sobrevive, ha forjado su juicio y ha
traicionado sus penas.
Hoy mi carácter es el de un recién llegado. En comparación
a otros días soy un extranjero. No tengo palabras vacías para
hospedar a tanta cosa viva que se mueve y celebra. Lo admito.
Quisiera en verdad no ser este extraño justo hoy, justo acá.
Me alivia pensar en mí como un pariente lejano que retarda
su viaje en otra ciudad, y le da por escribir esta postal horro de
nostalgia. Por cortesía apenas. Y que al ser oriundo de donde
no hay mangos ni plazas con gentes dormidas en su larga y
vecina madrugada, algo le inquieta. Pariente mío impuntual
que no puede sino adivinar que en otro lugar las cosas deben
ser como son aquí. ¡El incurable deseo de ser diferente! Éste
tal vez es el peor de los castigos.
-------------------------------------- *
He dicho que no tengo emociones y quizá no soy exacto.
No es eso. Casi siempre reconozco el sinsabor de los
comienzos. Al fin que es un privilegio eso de extrañar la sal,
eso de denunciar lo desabrido, lo crudo; en todo donde falte
o sobre un poco de color.
En cuanto a mí, me desmesuro con frecuencia: no sé mirar,
estarme quieto en estos ojos. No sé recibir el amor que dan las
cosas en cada interludio y todo aquello que nos afecta e
ignora. Acaso me tiene sin cuidado la ausencia de sentido
conque hoy rebosa el día y se acumula en mi esquina.
------------------------------------ *
Primero de enero de dos mil diez. ¿Qué es exactamente?
¿Qué decimos cuando hablamos así? Árboles perfectamente
desnudos en su verde en comparación con los árboles
vestidos que serán. Yo creo en ese frío que se anticipa en sus
hojas secas porque creo que el invierno es cuestión de suerte.
Es el recuerdo del verano lo que me convence de que este
Sol de enero no es nada. Es el presagio de la tierra lo que me
hace sudar. Imagino o recuerdo correctamente el mundo de
esta forma.
Que ventea con generosidad el año hoy como no volverá a
hacerlo en febrero ni en marzo. Acá todo es su anticipo o su
postergo. Veo el ecuador donde se quiebra el átomo. Todo me
da motivos de sobra para apuntar en un cuaderno «la virtud
es abstracta».
Lo único que tiene cara soy yo y estorbo al viento.
Quien opta cambiar el destino obra para él de todos modos.
Esta idea me autoriza como testigo.
¡Ah sí! Todo es porque ayer fue diferente y porque al ser se le
va volviendo extraño a sí mismo su modo de ser. Miro la
rama, el cerro, la ovación del chaguaramo, se van
traicionando sin saber que son mortales. Lo entendería
mejor si no estuviera despierto.
Bendita sea la costumbre de vaciarse. Y bendita la
incredulidad ésta de anotar lo pasajero. De sopesar lo
insignificante.
Brisa en la brisa, eso es lo real. Soplo y palmada sobre el
hombro de un hombre ausente. Esto es lo inédito: brisa y
hombre que nunca son los mismos al tocarse.
Ora porque regresa o se va o sueña estar en otra parte
deseando estar acá, el hombre no pudo ser hoja caduca
aunque su funeral sea más triste, no pudo ser sino hombre en
relación a ella, y brisa en relación a su fatalidad.
----------------------------------------- *
Amor, amor... yo no hago sino eso. Es primero de enero:
recojo hojas, compongo palabras y desde lo curtido veo esa
luz y ese reverdecer lugareño con que se visten y se desnudan
aquí los vientos... y digo que ellos en su vuelta más que
nuevos están desorientados. En eso se nos parecen: los vence
el tiempo. Lo entendería mejor si no estuviera escondido, si
no pudiera ver más que mi rostro entrecortado.
Luz abrasadora. Mi pelo está cayendo en este primer día, lo
noto, mi cuerpo desnudo en tu pasado, no obedece.
Palidecemos: vestimos la piel de un luto ajeno.
En esto soy como un viernes de año nuevo. Me pegan los
amaneceres. Pero como este día también yo soy gramatical, y,
como tengo la dicha de no ser el árbol que describo ni más
que él, doy otro paso.
Y como también creo en lo que veo porque estoy solo —da
esa casualidad— sonrío. Veo que estás por llegar y no tienes
prisa ¡ futuro vigor !
Sé que exagero si digo que ante ese pedazo de luz soy un
hombre nuevo. Uno en comparación a mi sombra, a las
palabras viejas y todo lo que vegeta en la brisa del paisaje.
285.
Todo escritor quedará reducido, tarde o temprano, a su
palabra. Esa vara con la que solía medir a otros.
286.
La poesía nos devuelve al estado metafórico de la realidad. Es
la realidad quien no se apega a nuestras visiones.
287.
Esta es la segunda vez que alguien me apunta con un arma.
En ambas ocasiones experimenté lo mismo: el clímax de un
desapego. Resulta contradictorio que en momentos menos
graves sea yo un cobarde. Vivir es un permanente simulacro.
Espeluzna. La muerte, en cambio, no contempla la cosa
humana: no se piensa ni se siente en la hora fúnebre.
288.
Antes de sumarme al día, un poco de M.F. Rugeles. Su Aldea
en la niebla, sigue siendo para mí una obsesiva lectura ¿Qué
interés puedo tener en unos versos sin geografía? Como
lector, estoy lejos de lo contemporáneo. W.S. dice con razón,
que todo poeta verdadero es un aldeano.
289.
Ciertamente, Briceño Iragorry tributó un pensamiento
eurocéntrico. Pero, contradictoriamente, fue un hombre de
pensamiento anti-imperialista. Resulta convulso juzgar así, a
la distancia, su obra. Me gusta entenderlo en su laberinto. Un
pensador verdadero es un diletante.
290.
Noche de insomnio. Cuando el agotamiento físico se vuelve
idea es imposible vencerlo con el cuerpo. Larga noche, sin la
posibilidad de asir un pensamiento propio. Me sirvió para
encontrar un fragmento de Dostoievski que había olvidado:
K: «...Cuando todos los hombres sean felices ya no existirá el
tiempo...». S: ...«¿Y dónde lo meterán?». K: «...el tiempo no
es una cosa sino una idea... desaparecerá en el
entendimiento».
(Los Endemoniados).
291.
X afirma: «Este poeta se sustrae de la realidad». ¡Vaya
disparate! Sabemos que toda persona es producto de su
realidad. Pero si hablamos de un poeta lo exacto sería decir:
he allí un vasallo de la realidad. A diferencia de los idealistas
como X, no hacen los poetas otra cosa que prepararnos para
la muerte. ¿Hay en el mundo oficio más realista?
292.
Ayer, un fuerte dolor de abdomen. Toda la noche tratando de
esquivar el malestar con aspavientos: imaginar, leer,
reflexionar, tortuosos intentos para conciliar el sueño. Creía
dominar el dolor yendo al más allá. Todo inútil. El cuerpo es
nuestro límite.
293.
Leo el manuscrito de X y siento admiración por la fuerza de
su voz, no por sus palabras. Un poeta no es necesariamente
un buen escritor, y éste es el caso de X. Lo suyo es la lucha por
la inmortalidad, apreciado por su violencia no por su técnica,
trascendería. Un buen escritor, en cambio, no hace sino
literatura. No se espere de él ninguna proeza.
294.
¿Qué me gusta de esta foto? No lo sé, no sé si me gusta esta
foto. Pero no puedo dejar de apreciarla pues con ella ha
posado también la indiferencia. Ah sí, eso me gusta ¡la
indiferencia que es la mejor manera de la furia!
295.
La infelicidad nos divierte ¿No es esto lo que ha demostrado
Beckett? No me atrevería a erradicar del mundo la espera
infinita, la imposible soledad, el espectacular abandono de la
naturaleza, etc.
296.
La música es la única tristeza capaz de consolar. Esto lo ha
demostrado la Quena, la Ocarina, el Chimbangle. ¿No es el
llanto también melodía irrevocable de la existencia?
297.
Para cumplir con un encargo de la revista L.E.M, dedico las
noches a Roque Dalton. Imposible no hundirse en los tristes
acontecimientos en que le dieron muerte. Hay días que no
debieron existir, como ese 10 de mayo del 75, cuando el ERP
tomó la decisión de ejecutar a este revolucionario. Para seguir
adelante rescato una de sus frases: «Aquí toda piedad es cruel
si no incendia algo».
298.
Es cierto, nos vamos desahuciando en el vivir. Mil pasos que
diéramos juntos hacia la felicidad serían apenas mil pasos. ¿Y
qué derecho tenemos de alterar la aciaga naturaleza que nos
contiene? Sin embargo, insistimos y vamos andando a fe de
que si alguna conquista habrá será el cansancio.
299.
Los órficos habían formulado con amplia vehemencia la
calamidad del cuerpo. Nada dijeron, ni ellos ni sus herederos,
de la humillante tarea de cortejar al alma.
300.
Hoy es muy difícil tener una lista negra: ya no hay a quien
odiar, o mejor decir, de la enorme lista de candidatos,
ninguna aversión da prestigio. Es fácil odiar a Coelho, por
ejemplo. Apollinare sí que supo escoger sus enemigos.
Incluso tuvo la valentía de guardar para sí una rosa.
301.
Identificar el futuro con el origen, éste es el error más común
de las doctrinas del hombre y el tiempo. La historia es una
narración cuya acción principal es inventar-se.
Es un sistema autárquico, a decir de Ortega y Gasset...
Inaccesible desde otra lógica.
302.
Indigna de nuestra confianza, la Historia nos va relatando
negativamente el devenir. Sólo en algo es humana: la
arbitrariedad de sus actos no tiene límite.
303.
La tristeza es un estado inorgánico, de ahí su carácter
invencible.
304.
Contra la voracidad del tiempo, cultivo la flor del tedio.
305.
Con el megáfono en la mano... Y un brillo de venganza en los
ojos. Se trata de una foto de 1999. Retrato perfecto de mi
carácter.
306.
No existe la palabra espejo. Existe el gesto y el nombre propio
de lo que ciega. La imagen dos veces, pero no existe la palabra
profunda y pura de decir espejo.
307.
Porque el espejo no es la materia prima carece de sonido
íntimo. Él es imitación y como doble de su doble es más
perfecto que la obra en bruto.
308.
Me preguntas, Séneca, de qué remedio me valgo contra el
diario hastío. Dedico mi vida a la administración pública. No
hay enseñanza tan profunda como la de insistir en lo inútil.
309.
El que colecciona espejos termina por enemistarse con el
mundo. Descubre que era cierto: hasta entonces vivía
abandonado.
310.
Lo que nos gusta de los espejos es que todo cuanto existe a
través de ellos, existe con una precisión absoluta. No hay
desmesura posible. Ante la imagen de la imagen podemos
sostener la mirada. Es el encanto de los espejos.
311.
En cualquier situación yo me decido por las apariencias. De
ahí mi apología a los espejos. Frente a ellos no se trata de ser
sino de estar.
312.
El alma vela en el espejo.
313.
El espejo es también un extraño campo de batalla donde el
enemigo se pierde de vista.
314.
Frente al espejo Narciso practicaba la resignación.
315.
Una dicha va a entrar al corazón pero vacila frente a esa cosa
negra que es la esperanza. Y entonces ya no entra.
316.
La renuncia es la más exacta de las disciplinas que puede
practicar un hombre. Se tiene talento o no se tiene. ¿Cómo
podemos estar seguros de nuestra vocación? Sólo el
cronómetro lo dirá.
317.
Como un cosa autónoma suele mi alma preguntarse «¿qué
vestiré mañana?».
318.
¡Súbita alegría! Descubro el peso inorgánico del corazón.
319.
De vuelta a la Aldea —y en verdad parece que es posible
volver. Traigo conmigo un espejo para no perderme, para
ejercitar el desapego.
320.
Me detengo a ver algunos videos de Los Residuos. Teníamos
14 o 15 años, estábamos más cerca del crimen que del arte.
Era la nuestra una rabia sin tema, un deseo ingobernable de
revertir la existencia. Luego vinieron las ideas, la música se
convirtió en un pretexto político. Nuestra violencia cobró
sentido: pasó de ser humana a humanista.
321.
Sufrir, ser vencido por un dolor. Escribir, dejarse atropellar
por la queja. Sólo en estas circunstancias he experimentado la
entrega.
322.
Con la brisa ha renacido la sensación mortal: ya no estaremos
acá cuando vuelva a soplar. Otros serán los árboles, los
testigos. Nuestro destino está unido por esta microfatalidad
que es la dinámica. La brisa, despojándome de mi
indiferencia, me ha olvidado. Yo sin brisa, sin viejos
testimonios, digo mis líneas: cumplo mi función orgánica.
323.
Yo amo las imágenes de la misma forma que un Órgano ama
el viento. Me hacen cantar, me libran de mi propia estatura.
324.
Arrojado al mundo por el azar de una fuerza disolvente, el
hombre es un converso en esencia. Nacimos para cambiarlo
todo. Padecemos una violencia consustancial. Crear o
destruir no es un dilema: es nuestra unidad perfecta.
325.
Amanecí abrazado a una estatua sin contornos. Un sueño del
que no debí despertar.
326.
Vivir con convicciones, ¡cómo envidio esa posibilidad! Mi
costumbre es caer con los dogmas. Tocar el fondo de la
parodia humana.
327.
Yo no sabría ya cómo adaptar mi alma a una idea. Manifiestas
al cuerpo como dos sensaciones inconciliables, cada cual
escribe su versión del conflicto.
328.
Me fracturé el dedo. Llevo tres semanas sin escribir! Sentiría
un alivio profundo si además pudiera no oír mis
pensamientos (lo que piensa un hombre con la mano rota)
Con todo, me siento a salvo de un yugo interior. Esta breve
pausa que es la libertad!
329.
Se pueden traicionar los sueños pero no el desencanto.
330.
Soy hostil con los ingenuos, por lo tanto, Dios no existe para
ninguno de los dos. ¿Es una metafísica deplorable y poco
convincente, la mía? pero ¿cuál metafísica no lo es?
331.
El salvaje que soy, no conoce otra selva que la sociedad.
332.
Codicio la indiferencia pero la sola idea me produce placer.
333.
Luchamos a diario por un poco de autocompasión.
334.
A estas alturas del Hombre, resulta estúpido pensar que la
verdad depende de la elección. Todo sesgo atenta contra la
fulana verdad. Elegir, tomar posición... es una fatalidad de la
que, por otra parte, no podemos escapar. Tal es la naturaleza
del individuo y tal el rigor de estar vivos.
335.
Me desvela mi propia incapacidad de desahogo. Continúo el
texto de anoche:
...De allí lo que Cioran gusta llamar «la dulce mediocridad de
los evangelios». Y es que la dos ideas signan nuestro fracaso
programático: La Verdad y El Ser. Dos cosas puras y por ende
vacías de concepto, de momento nos condenan a la irrealidad
particular: todos debemos escoger nuestro error. No hay
escapatoria, por ello no debía costarnos mucho el diario
ataque de sinceridad contra lo que nos sostiene.
------------------------------------*
Es ésta la génesis de la poesía... en el fondo la verdad es
incomunicable, como el vacío, y lo que principia con afán
dogmático desmaya (evito decir transmigra pues no hay
movimiento en lo que yo veo) y yace poéticamente. Es la
mistificación de la caída. Las cosas yacen en el vacío, no se
erigen. Resultaría liberador creer en esto físicamente, digo
bien: con todo el cuerpo. Pero es una verdad imposible.
La poesía no es la exégesis del mito humano, de la realidad
divina; es la máxima expresión de la impotencia viva, la oda
del fracaso metafísico. El canto desengañado. Basta de
predicadores y versistas, de lectores inocentes. Mejor
doctrina es el silencio y éste insiste en nombrarse acallando lo
demás. Nada más tranquilizador que el artificio, el reflejo: la
representación constituye una venganza. Y la venganza es la
mejor empresa (única por demás) que puede emprender el
hombre en este arrojamiento sin sentido.
Yo no ignoro, por ejemplo, que estoy hablando solo... pero
me sostiene la esperanza de que esto que escribo es la
metáfora de una bala perdida...inocente y certera cosa sin
destino.
336.
A casi todos los de izquierda ofende el Nobel que otorgaron a
Vargas Llosa. (inclúyome entre los resentidos). Pero después
de Obama y Liu Xiaobo ¿no debería estar ofendido el autor
de La fiesta del Chivo, por merecerlo? El Nobel no es a favor
de alguien, es en contra de muchos: Europa del Este fue
víctima del galardón. Y ahora China y la América del Sur no
alineada. Representante de la unicultura occidental, nadie ha
hecho más mérito que Vargas Llosa, cuya más cara obra
consiste en ser útil al Rey.
337.
Después de Sólo de tierra, me he dedicado a escribir sin fe
(esto equivale a decir: sin necesidad alguna). Esta confesión
ofendería al espíritu humano si aún vivieran lectores
vehementes. No ignoro que de existir el pecado éste sería de
orden capital.
338.
Hoy: primera jornada de fisioterapia. He comenzado a hacer
consciente el dolor de la mano.
------------------------------------------ *
Toda experiencia real comienza o termina en el sufrimiento.
Sacar una moral de este principio físico de la vida es lo que ha
hecho el Cristianismo durante dos milenios. De allí su
oscuro éxito. Únicamente ante el dolor nos rendimos y
entregamos todo, frases retóricas que se vuelven
acontecimientos sufribles.
NOTA: El amor es un sentimiento puro que se enfrenta, sin
posibilidad de éxito, a este principio.
339.
Hace nueve años X me escribió: «He dejado de leer tu
correspondencia». (Llevaba 11 meses sin escribir y yo
pensaba que no había una peor forma de la displicencia).
Escribir y no ser correspondido es soportable... ¡pero escribir
y que no te lean!
340.
«Dejemos hablar al viento», dijo Onetti, luego escribió las
mejores novelas de su generación ( y se salvó de la poesía).
341.
Algún día tendré que expiar cada palabra que he escrito. Lo
asumo como una condena justa. Sólo he callado ante la
pregunta «¿Para qué?»... ¿Este silencio me hará ligero el
castigo?
342.
¿Me pide usted X, que defina la modestia? Todo mundo sabe
que la modestia es la forma más cobarde de quererse. Por eso
insisto en elogiar la suya.
343.
Para no volverme puro evito tocar las palabras: digo una cosa
queriendo decir otra. He hecho de esto mi secreto mortal.
344.
De vuelta a México, comprendo que sólo he sentido
nostalgia verdadera en Teotihuacán
345.
La literatura se hace con palabras inexistentes primero, con
palabras innecesarias después. Es un ciclo perfecto. El poeta
escribe, piensa, se expresa, pero sobre todo calla a lo largo de
su vida y de su obra. Y ese silencio permite que la imagen (esa
que habla en la literatura) adivine el pensamiento del lector.
346.
Hay que edificar un nuevo anonimato para el hombre: la
onomástica o el gemido, el sordo ruido de la respiración.
Algo que lo identifique entre los vivos y nos explique que es
un ser sin importancia.
347.
Primera semana de fisioterapia: nada tan parecido a una clase
de francés.
348.
A la salida de la fisioterapia la doctora me ha dicho lo
siguiente: «Tiene usted un extraordinario umbral del dolor».
No lo dijo como un elogio, sin embargo me sonrojé: es el
mejor piropo que una mujer me haya dicho jamás.
349.
Hay que volver a las sectas (en el sentido más pagano del
término). Una fe de masas es viable en tanto que negación de
la vida humana. El cristianismo sacerdotal nos ha reunido en
torno a una casa vacía durante dos mil años, ya estamos
aburridos de ver el silencio de Dios. Hay que volver a los
ritos, en el sentido más profano del término. Que escupir el
suelo, por ejemplo, provoque la poesía necesaria y las
plegarias se digan cuerpo a cuerpo.
350.
Cuando Beckett dijo «en frente, lo terrible se hace risible»,
resumió toda su obra ¿Debió haber parado en ese verso?
¿Debieron otros seguir buscando su síntesis?
351.
CARTA DE UN AMIGO FURIBUNDO
Estimado Ch:
Ya que es imposible hablar, y los mensajitos son cortos, y los
dedos se cansan, y la paciencia rebosa, acudo a esta vía más
epistolar y antigua para expresarle mi afloración de
vulcanismos, aunque deba aguardar inútilmente una
respuesta que no llegue, o que un correo a caballo la traiga
desde Ocaña a lo largo de lluviosos meses, con peligro de su
vida, por las selvas de Berruecos.
Yo había puesto mi furor personal, como un Aquiles, al
servicio de eso que llaman un proyecto (lo cual no es más que
proyección luminaria, fútil y fugaz como la roja luz de los
faroles chinos), creyendo que una sociedad era posible.
Hoy comprendo más maduro y sensato que mi destino está
en la estepa y en las costras resecas del desierto del Gobi, al
lomo de camellos gastados y reacios que únicamente
obedecen la voz de orden musulmana, para desplazarse
imperceptiblemente en el vacío perpetuo de Gautama.
Retorno pues a mi furia singular y me retiro de la puta vida,
perdón, quise decir de la pública vida. Hagan ustedes sus
polis estagiritas, sus repúblicas aéreas y sus patrias bobas: yo
voy girando en la revolución de mis entrañas y en el
reembovinado de mis tripas sueltas, para tratar de hacer más
llevadera esta breve pero exasperante transición a la definitiva
muerte.
Renuncio, pues, unilateralmente como dicen, pero con
todos mis propios lados encendidos, a participar de la
manera que sea en la Feria de Y. No voy a legitimar con mi
presencia sus mediocres sortilegios ni su ilusorio y fatigante
reinado de un día.
Si la institución que usted preside aún requiere mis
servicios, sigo dispuesto a continuar mis faenas editoriales,
escribiendo de a poquito mi arte de la tapa (ya usted me ha
convertido en un «paperback writer», lo asumo sin pena), y
todo lo que pueda hacer juiciosamente desde la perdida de
antemano Línea Maginot de mi escritorio. Si ello no justifica
el desembolso que usted gentil y generosamente ha dispuesto
para mí desde sus menguados fondos, yo lo justifico y lo
tranquilizo diciéndole que desde ya estoy decidido a traficar
esclavos en Abisinia o a plasmar con pigmentos de tierra las
amorosas tetas polinesias en la Tahití más remota.
En cuanto a mi libro, que a usted le gusta, haga de él lo que
mejor le parezca; pienso con Borges y Foucault que ya
editado, un libro no le pertenece a quien lo hizo (aunque sigo
ponderando si valió la muerte del árbol sobre cuya pulpa se
vertió la tinta inútil, o si algo puede resarcir la mala
conciencia de haber traído al mundo un hijo del que no
puedo ser padre responsable).
Su amigo, convencido de que su juventud, ilusión e
ingenuidad pesan más que cualquier maldad en la balanza
del juicio, me despido afectuosamente de usted.
J.A.C.A.
352.
X quiere matar a Y. De lejos son dos hombres enemistados.
De cerca, el mismo hombre dividido.
353.
La inocencia es el pecado original.
354.
POSTAL PARA A.M.F.
Un desgano, que es verdadero y puro pues vive para sí, me ha
llegado al alma. Quiero decir: a no se sabe dónde, a qué lugar
preciso del cuerpo.
Es un desmayo antiguo y lento. Como el paisaje de la aldea
este desánimo me antecede. Y como lo seco me despide. Por
eso te digo: es algo verdadero y puro, como nunca fui.
Me siento vivo con el pánico que nunca es demostrable... Ya
sabes, amiga, me siento así y aunque sin fuerzas para celebrar
la finitud, no me es ajena la fiesta de lo moribundo. Conté las
horas, sobre todo medí el inconveniente que arrastran. Estoy
listo entonces para saber del olvido que dices... estoy listo
para ese paisaje sin «nosotros».
355.
Hay que retornar al disenso… y hacerlo políticamente.
Aprender a vivir aislados, dar el ancho de lo incomunicable.
Que, en cuanto a intereses, seamos autárquicos o
sordomudos. ¿No ha sido buena la experiencia con los
marcianos, perros y demás anacoretas? Amar al otro por
desigual y amar en ello nuestra rareza.
Volver, sí, al autismo de nuestro primer ancestro. Y que cada
cual sea un frío en el cuerpo del otro. Una constatación del
vacío… una mala premonición.
356.
Me informan que Carlos Andrés Pérez ha muerto de un
infarto esta mañana. Sentí vergüenza: ¡los dictadores no
pueden morir de muerte natural!
357.
Viento que soplas la vieja adivinanza, conque tú eres el 2011.
¿Qué puedo saber yo de mi destino? Nada, en absoluto. Salvo
que me es imposible reducir su tamaño.
358.
Leo a X y me desalma su aire forzadamente romántico. Su
nostalgia de campesino espurio. La poesía moderna suele
remitirse al sesgo del individuo trascendente. Ya no hay
poemas que canten a la prehistoria, al origen más abstracto: a
la inexistencia. Todos los poetas de mi edad beben de su
infancia la anécdota bucólica. Si no recuerdan: plagian. No
leeré en adelante a los nacidos en el setenta.
359.
Lo triste de toda guerra larga es que se vuelve impersonal.
360.
Todo lo que amamos está en riesgo.
361.
Una calle grande que te lleva a otra, una plaza para dar
vueltas, una esquina con un café, gente que va de paso, otra
que vive allí y que está como si aún no hubiera llegado del
todo. Todas las ciudades son iguales. Son, en esencia, lo
mismo. El viajero experimentado lo sabe, por eso no busca
cambiar de paisaje sino de espejo. Lleva en su maleta el deseo
ingobernable de la dualidad.
362.
Inauguré el año leyendo Viaje a Sandino de Orlando Araujo.
¡Qué tipo tan auténtico! Se fue a morir en Nicaragua y no
pudo, todo lo contrario: resultó más enamorado de la vida. Y
entre balaceras escribe sobre una piedra (que él llama el
escritorio de Dios) lo siguiente:
«Hay sol y vida y pájaros cantando, hay revolución y amor,
todo lo demás es destructible»
Y también esto:
«Siento que un turbio lago se adueñá de mi corazón y
siento un turbio corazón que me camina».
Cómo lamento no haber nacido veinte años antes. Voy a
escribir sobre este libro, pero qué consuelo es ése: ¡carajo
debimos haber sido amigos!
363.
Enero del ocio. Reviso las noticias a fondo. Me resultan
grotescos acontecimientos que para otros se han vuelto
cotidianos, en cambio, hechos como los que enlutan los
cielos norteamericanos hoy me parecen normales: sobre un
imperio no puede sino llover pájaros muertos.
364.
«Hacer una pausa». Nada tan difícil como esto. Resulta
cercano a la quimera esa de volver al origen.
365.
La vida es la lucha en sí: se necesita vigor hasta para rendirse.
366.
¿Dónde buscar fuera de las emociones? Escribir es un acto de
fidelidad.
367.
Preferir la veleidad del poema al absoluto de la idea. Sin que
sea una opción feliz.
368.
Dos inventos, desequilibrados y bellos, podemos celebrar del
hombre: el Yo y Dios. Artificios que nos distraen de nuestra
fatal irrealidad.
369.
Hoy creo estar lleno de vida. En lugar de vivir: alardeo. Pasa
lo mismo cuando los días funestos. Dos modos de amanecer,
distintos, que caben en el mismo saco de mi vanidad.
370.
Un entusiasmo de momento. Lo suficiente para reescribir
frases. Pues por lo pronto no hay necesidad de inventar otras.
Basta con presentir la vida (lo que de ella representa una
ventana), sin que haga falta otro esfuerzo adicional a ver. Ni
fe, ni duda. Entusiasmo que dispensa del método científico
ese de salir a la calle a vivir.
371.
La universalidad del Universo está constituida por la mirada
local, el ángulo desde donde logran verse las estrellas. Y aún
más: del dolor o la indiferencia con que se miran. Lo anterior
me permite afirmar: el universo es un estado de ánimo.
372.
Un artista debe hacerlo todo (sin ver límites) si quiere
pertenecer a una época. Únicamente quien exagera se vuelve
«real».
373.
Escribo un artículo sobre Juan Calzadilla para la revista A.L.
Había olvidado lo mucho que me gustaba su cinismo. Su
proyecto en el fondo es musical... lo suyo son ladridos en
partituras.
374.
No hay nada más turbio que el silencio. Todo sucede y se
desmesura pues, entre tanto, no hay orden ni tiempo. Nada
tan poco calmo, nada tan controvertido. La madera se sabe
guacal pero no grita.
375.
X: Usted abusa del lenguaje.
Y: Falso. Es el lenguaje quien abusa de mí.
376.
Sea que duerma profundamente o me desvele, amanecer me
resulta un acontecimiento. Me incorporo al día con la
vehemencia de un sobreviviente.
377.
El espejo es también la imposible transparencia de tu palabra.
378.
La transfiguración de tu sombra da la estatura al espejo. Y esa
forma ciega de mirar con fe. Y esa réplica que te hace dueño
del asombro y la indiferencia.
379.
Conseguir que los pensamientos se mezclen con el cuerpo.
Que su lenguaje sea la mueca y el parpadeo de los ojos. Es lo
que hacen los espejos.
380.
Esa abstracción del turbio que el espejo vuelve narrativo, es
lo que hace visible a la persona.
381.
El espejo nos hizo responsables del gesto. Nos hizo
«políticamente correctos».
382.
El hombre, predestinado al verbo, busca en el espejo su
tregua.
383.
DIÁLOGO CON UN HISTORIADOR
Yo: ¿Será muy impertinente de mi parte afirmar que en este
país los pensadores vienen de dos raíces opuestas: los bellistas
y los robinsonianos y que por ello los primeros son
pensadores de carrera y los últimos revolucionarios?
Él: No es una impertinencia sino una insolencia.
Yo: ¡Tanto mejor!
---------------------------------------*
Viajando con Leonardo Ruiz por los llanos occidentales
recibo una clase magistral sobre poesía y patria. Con él
comprendí que también los poetas tenemos dos orígenes:
Gerbasi y Enriqueta Arvelo Larriva. Los primeros heredaron
el título, los últimos , en cambio, el desafío.
384.
La función del arte es la de resignificar el alma, librándola de
los dogmas que la miseria política y religiosa erigen sobre ella.
¿Qué es el alma? Esta respuesta la dará el artista en la medida
en que elabora una consciencia sensible de sí.
385.
Releo Belleza y Revolución (el Ludovico Silva desconocido).
De todos sus aportes al pensamiento Marxista éste es el más
urgente ahora a efectos de derrumbar algunos viejos dogmas
que hoy trasvisten lo inédito.
386.
Vielsi Arias es, desde el punto de vista de la poesía, mi vecina.
Me gusta esa compañía remota que yo sólo había podido
sentir con mis contemporáneos Eduardo Viloria, Julio
Borromé y América Martínez.
A diferencia de los otros no le conozco más allá de estos
poderosos versos:
Regreso
Entonces quise verme,
quise volver con la puerta abierta,
pero la casa estaba vendida.
Soledad
Decíamos adiós para volver.
El camino terminaba con nosotros:
30 habitantes y una sola calle.
387.
Lo asfixian sus ideas, no sus palabras. Lo satura el vacío no el
acontecimiento. Lo excede el lenguaje no sus sensaciones (ya
escasas). Su presencia fiel no le alcanza y está condenado,
como una fórmula matemática, a la repetición.
388.
Preso entre cuatro horizontes/ pasé mi niñez entera/ después
descubrí un camino/ nacido al pie de la Aldea.... El orgullo
tachirense les impide ver en estos versos de Rugeles el axioma
de un fugitivo, el principio oceánico de las almas superiores!
En la madrugada del 2010 se lee aún, a contraluz, palabras
viejas que vegetan en el aire. Impregnado de un ocaso, nace el
paisaje nuevamente. Y aunque todo sigue ocupando su lugar
no es el mismo de hace horas. Y aunque siempre fue así, que
todo cambia, me corresponde hoy descubrir su nacimiento
cotidiano: también amanecí extraño a mí mismo. No es que
tenga esa sensación, me pasa más bien que en este reposo no
logro sentirme. Sé que no soy el mismo en comparación al
que seré mañana y acaso sea el eco en el paisaje mi único
pariente, mi rasgo común.
Hay brisa, sólo eso es real. Todo lo que ella toca es apenas su
promesa. Al barajar las hojas caducas, al remover las manchas
de la luz. Existe y con ella el invierno tardío.
Está acá hoy para darle una palmada al hombre, para
arrojarlo lejos de sí. Si usara sombrero lo comprendería. Y
aunque nunca usé ni vi a nadie recogerlo del suelo,
perseguirlo por la plaza como a un gallo, doy un paso hacia
adelante.
---------------------------------------- *
Me cambio de esquina con frecuencia. Las cosas también.
Es un orden que se mueve y que está lleno como de música.
Yo no pertenezco a esas cosas que bailan y que son lentas e
invisibles. Es un orden alegre del que participan los sosegados
y los taciturnos, nadie más. Si tuviera un amor ausente lo
comprendería al punto. Me gustaría no estar en esta plaza
para desear que exista como es ahora, para estar con ella en su
intimidad sin detalles.
Me han demostrado que lo único real es el deseo. Y esa frase
que siempre me ha hecho miserable hoy es prosa, quiero
decir, triste pero inofensiva.
Ser un tanto triste me propongo ahora. De esa tristeza de
plaza vacía que deja ver lo que es salvajemente hermoso.
Elegiría los ojos del deseo para esto que es verdad y existe
como intersticio. Esto que es así y de repente. Esto que ritma
en mi extrañeza. He sentido que lo que existe acá me señala.
Estoy consciente de que así como hemos de soportar que
otros sean superiores a nosotros, hay días en que también
debemos soportar que la vida nos sea indiferente.
Me gustaría decir: soy un testigo sin forma interior.
Excusarme en la eterna distancia que esmalta lo cotidiano. Si
pudiera contentarme con todo los detalles. El primer brillo
trae su apego, no evado eso. Es una dádiva que también nos
vence y, como todo lo que sobrevive, ha forjado su juicio y ha
traicionado sus penas.
Hoy mi carácter es el de un recién llegado. En comparación
a otros días soy un extranjero. No tengo palabras vacías para
hospedar a tanta cosa viva que se mueve y celebra. Lo admito.
Quisiera en verdad no ser este extraño justo hoy, justo acá.
Me alivia pensar en mí como un pariente lejano que retarda
su viaje en otra ciudad, y le da por escribir esta postal horro de
nostalgia. Por cortesía apenas. Y que al ser oriundo de donde
no hay mangos ni plazas con gentes dormidas en su larga y
vecina madrugada, algo le inquieta. Pariente mío impuntual
que no puede sino adivinar que en otro lugar las cosas deben
ser como son aquí. ¡El incurable deseo de ser diferente! Éste
tal vez es el peor de los castigos.
-------------------------------------- *
He dicho que no tengo emociones y quizá no soy exacto.
No es eso. Casi siempre reconozco el sinsabor de los
comienzos. Al fin que es un privilegio eso de extrañar la sal,
eso de denunciar lo desabrido, lo crudo; en todo donde falte
o sobre un poco de color.
En cuanto a mí, me desmesuro con frecuencia: no sé mirar,
estarme quieto en estos ojos. No sé recibir el amor que dan las
cosas en cada interludio y todo aquello que nos afecta e
ignora. Acaso me tiene sin cuidado la ausencia de sentido
conque hoy rebosa el día y se acumula en mi esquina.
------------------------------------ *
Primero de enero de dos mil diez. ¿Qué es exactamente?
¿Qué decimos cuando hablamos así? Árboles perfectamente
desnudos en su verde en comparación con los árboles
vestidos que serán. Yo creo en ese frío que se anticipa en sus
hojas secas porque creo que el invierno es cuestión de suerte.
Es el recuerdo del verano lo que me convence de que este
Sol de enero no es nada. Es el presagio de la tierra lo que me
hace sudar. Imagino o recuerdo correctamente el mundo de
esta forma.
Que ventea con generosidad el año hoy como no volverá a
hacerlo en febrero ni en marzo. Acá todo es su anticipo o su
postergo. Veo el ecuador donde se quiebra el átomo. Todo me
da motivos de sobra para apuntar en un cuaderno «la virtud
es abstracta».
Lo único que tiene cara soy yo y estorbo al viento.
Quien opta cambiar el destino obra para él de todos modos.
Esta idea me autoriza como testigo.
¡Ah sí! Todo es porque ayer fue diferente y porque al ser se le
va volviendo extraño a sí mismo su modo de ser. Miro la
rama, el cerro, la ovación del chaguaramo, se van
traicionando sin saber que son mortales. Lo entendería
mejor si no estuviera despierto.
Bendita sea la costumbre de vaciarse. Y bendita la
incredulidad ésta de anotar lo pasajero. De sopesar lo
insignificante.
Brisa en la brisa, eso es lo real. Soplo y palmada sobre el
hombro de un hombre ausente. Esto es lo inédito: brisa y
hombre que nunca son los mismos al tocarse.
Ora porque regresa o se va o sueña estar en otra parte
deseando estar acá, el hombre no pudo ser hoja caduca
aunque su funeral sea más triste, no pudo ser sino hombre en
relación a ella, y brisa en relación a su fatalidad.
----------------------------------------- *
Amor, amor... yo no hago sino eso. Es primero de enero:
recojo hojas, compongo palabras y desde lo curtido veo esa
luz y ese reverdecer lugareño con que se visten y se desnudan
aquí los vientos... y digo que ellos en su vuelta más que
nuevos están desorientados. En eso se nos parecen: los vence
el tiempo. Lo entendería mejor si no estuviera escondido, si
no pudiera ver más que mi rostro entrecortado.
Luz abrasadora. Mi pelo está cayendo en este primer día, lo
noto, mi cuerpo desnudo en tu pasado, no obedece.
Palidecemos: vestimos la piel de un luto ajeno.
En esto soy como un viernes de año nuevo. Me pegan los
amaneceres. Pero como este día también yo soy gramatical, y,
como tengo la dicha de no ser el árbol que describo ni más
que él, doy otro paso.
Y como también creo en lo que veo porque estoy solo —da
esa casualidad— sonrío. Veo que estás por llegar y no tienes
prisa ¡ futuro vigor !
Sé que exagero si digo que ante ese pedazo de luz soy un
hombre nuevo. Uno en comparación a mi sombra, a las
palabras viejas y todo lo que vegeta en la brisa del paisaje.
285.
Todo escritor quedará reducido, tarde o temprano, a su
palabra. Esa vara con la que solía medir a otros.
286.
La poesía nos devuelve al estado metafórico de la realidad. Es
la realidad quien no se apega a nuestras visiones.
287.
Esta es la segunda vez que alguien me apunta con un arma.
En ambas ocasiones experimenté lo mismo: el clímax de un
desapego. Resulta contradictorio que en momentos menos
graves sea yo un cobarde. Vivir es un permanente simulacro.
Espeluzna. La muerte, en cambio, no contempla la cosa
humana: no se piensa ni se siente en la hora fúnebre.
288.
Antes de sumarme al día, un poco de M.F. Rugeles. Su Aldea
en la niebla, sigue siendo para mí una obsesiva lectura ¿Qué
interés puedo tener en unos versos sin geografía? Como
lector, estoy lejos de lo contemporáneo. W.S. dice con razón,
que todo poeta verdadero es un aldeano.
289.
Ciertamente, Briceño Iragorry tributó un pensamiento
eurocéntrico. Pero, contradictoriamente, fue un hombre de
pensamiento anti-imperialista. Resulta convulso juzgar así, a
la distancia, su obra. Me gusta entenderlo en su laberinto. Un
pensador verdadero es un diletante.
290.
Noche de insomnio. Cuando el agotamiento físico se vuelve
idea es imposible vencerlo con el cuerpo. Larga noche, sin la
posibilidad de asir un pensamiento propio. Me sirvió para
encontrar un fragmento de Dostoievski que había olvidado:
K: «...Cuando todos los hombres sean felices ya no existirá el
tiempo...». S: ...«¿Y dónde lo meterán?». K: «...el tiempo no
es una cosa sino una idea... desaparecerá en el
entendimiento».
(Los Endemoniados).
291.
X afirma: «Este poeta se sustrae de la realidad». ¡Vaya
disparate! Sabemos que toda persona es producto de su
realidad. Pero si hablamos de un poeta lo exacto sería decir:
he allí un vasallo de la realidad. A diferencia de los idealistas
como X, no hacen los poetas otra cosa que prepararnos para
la muerte. ¿Hay en el mundo oficio más realista?
292.
Ayer, un fuerte dolor de abdomen. Toda la noche tratando de
esquivar el malestar con aspavientos: imaginar, leer,
reflexionar, tortuosos intentos para conciliar el sueño. Creía
dominar el dolor yendo al más allá. Todo inútil. El cuerpo es
nuestro límite.
293.
Leo el manuscrito de X y siento admiración por la fuerza de
su voz, no por sus palabras. Un poeta no es necesariamente
un buen escritor, y éste es el caso de X. Lo suyo es la lucha por
la inmortalidad, apreciado por su violencia no por su técnica,
trascendería. Un buen escritor, en cambio, no hace sino
literatura. No se espere de él ninguna proeza.
294.
¿Qué me gusta de esta foto? No lo sé, no sé si me gusta esta
foto. Pero no puedo dejar de apreciarla pues con ella ha
posado también la indiferencia. Ah sí, eso me gusta ¡la
indiferencia que es la mejor manera de la furia!
295.
La infelicidad nos divierte ¿No es esto lo que ha demostrado
Beckett? No me atrevería a erradicar del mundo la espera
infinita, la imposible soledad, el espectacular abandono de la
naturaleza, etc.
296.
La música es la única tristeza capaz de consolar. Esto lo ha
demostrado la Quena, la Ocarina, el Chimbangle. ¿No es el
llanto también melodía irrevocable de la existencia?
297.
Para cumplir con un encargo de la revista L.E.M, dedico las
noches a Roque Dalton. Imposible no hundirse en los tristes
acontecimientos en que le dieron muerte. Hay días que no
debieron existir, como ese 10 de mayo del 75, cuando el ERP
tomó la decisión de ejecutar a este revolucionario. Para seguir
adelante rescato una de sus frases: «Aquí toda piedad es cruel
si no incendia algo».
298.
Es cierto, nos vamos desahuciando en el vivir. Mil pasos que
diéramos juntos hacia la felicidad serían apenas mil pasos. ¿Y
qué derecho tenemos de alterar la aciaga naturaleza que nos
contiene? Sin embargo, insistimos y vamos andando a fe de
que si alguna conquista habrá será el cansancio.
299.
Los órficos habían formulado con amplia vehemencia la
calamidad del cuerpo. Nada dijeron, ni ellos ni sus herederos,
de la humillante tarea de cortejar al alma.
300.
Hoy es muy difícil tener una lista negra: ya no hay a quien
odiar, o mejor decir, de la enorme lista de candidatos,
ninguna aversión da prestigio. Es fácil odiar a Coelho, por
ejemplo. Apollinare sí que supo escoger sus enemigos.
Incluso tuvo la valentía de guardar para sí una rosa.
301.
Identificar el futuro con el origen, éste es el error más común
de las doctrinas del hombre y el tiempo. La historia es una
narración cuya acción principal es inventar-se.
Es un sistema autárquico, a decir de Ortega y Gasset...
Inaccesible desde otra lógica.
302.
Indigna de nuestra confianza, la Historia nos va relatando
negativamente el devenir. Sólo en algo es humana: la
arbitrariedad de sus actos no tiene límite.
303.
La tristeza es un estado inorgánico, de ahí su carácter
invencible.
304.
Contra la voracidad del tiempo, cultivo la flor del tedio.
305.
Con el megáfono en la mano... Y un brillo de venganza en los
ojos. Se trata de una foto de 1999. Retrato perfecto de mi
carácter.
306.
No existe la palabra espejo. Existe el gesto y el nombre propio
de lo que ciega. La imagen dos veces, pero no existe la palabra
profunda y pura de decir espejo.
307.
Porque el espejo no es la materia prima carece de sonido
íntimo. Él es imitación y como doble de su doble es más
perfecto que la obra en bruto.
308.
Me preguntas, Séneca, de qué remedio me valgo contra el
diario hastío. Dedico mi vida a la administración pública. No
hay enseñanza tan profunda como la de insistir en lo inútil.
309.
El que colecciona espejos termina por enemistarse con el
mundo. Descubre que era cierto: hasta entonces vivía
abandonado.
310.
Lo que nos gusta de los espejos es que todo cuanto existe a
través de ellos, existe con una precisión absoluta. No hay
desmesura posible. Ante la imagen de la imagen podemos
sostener la mirada. Es el encanto de los espejos.
311.
En cualquier situación yo me decido por las apariencias. De
ahí mi apología a los espejos. Frente a ellos no se trata de ser
sino de estar.
312.
El alma vela en el espejo.
313.
El espejo es también un extraño campo de batalla donde el
enemigo se pierde de vista.
314.
Frente al espejo Narciso practicaba la resignación.
315.
Una dicha va a entrar al corazón pero vacila frente a esa cosa
negra que es la esperanza. Y entonces ya no entra.
316.
La renuncia es la más exacta de las disciplinas que puede
practicar un hombre. Se tiene talento o no se tiene. ¿Cómo
podemos estar seguros de nuestra vocación? Sólo el
cronómetro lo dirá.
317.
Como un cosa autónoma suele mi alma preguntarse «¿qué
vestiré mañana?».
318.
¡Súbita alegría! Descubro el peso inorgánico del corazón.
319.
De vuelta a la Aldea —y en verdad parece que es posible
volver. Traigo conmigo un espejo para no perderme, para
ejercitar el desapego.
320.
Me detengo a ver algunos videos de Los Residuos. Teníamos
14 o 15 años, estábamos más cerca del crimen que del arte.
Era la nuestra una rabia sin tema, un deseo ingobernable de
revertir la existencia. Luego vinieron las ideas, la música se
convirtió en un pretexto político. Nuestra violencia cobró
sentido: pasó de ser humana a humanista.
321.
Sufrir, ser vencido por un dolor. Escribir, dejarse atropellar
por la queja. Sólo en estas circunstancias he experimentado la
entrega.
322.
Con la brisa ha renacido la sensación mortal: ya no estaremos
acá cuando vuelva a soplar. Otros serán los árboles, los
testigos. Nuestro destino está unido por esta microfatalidad
que es la dinámica. La brisa, despojándome de mi
indiferencia, me ha olvidado. Yo sin brisa, sin viejos
testimonios, digo mis líneas: cumplo mi función orgánica.
323.
Yo amo las imágenes de la misma forma que un Órgano ama
el viento. Me hacen cantar, me libran de mi propia estatura.
324.
Arrojado al mundo por el azar de una fuerza disolvente, el
hombre es un converso en esencia. Nacimos para cambiarlo
todo. Padecemos una violencia consustancial. Crear o
destruir no es un dilema: es nuestra unidad perfecta.
325.
Amanecí abrazado a una estatua sin contornos. Un sueño del
que no debí despertar.
326.
Vivir con convicciones, ¡cómo envidio esa posibilidad! Mi
costumbre es caer con los dogmas. Tocar el fondo de la
parodia humana.
327.
Yo no sabría ya cómo adaptar mi alma a una idea. Manifiestas
al cuerpo como dos sensaciones inconciliables, cada cual
escribe su versión del conflicto.
328.
Me fracturé el dedo. Llevo tres semanas sin escribir! Sentiría
un alivio profundo si además pudiera no oír mis
pensamientos (lo que piensa un hombre con la mano rota)
Con todo, me siento a salvo de un yugo interior. Esta breve
pausa que es la libertad!
329.
Se pueden traicionar los sueños pero no el desencanto.
330.
Soy hostil con los ingenuos, por lo tanto, Dios no existe para
ninguno de los dos. ¿Es una metafísica deplorable y poco
convincente, la mía? pero ¿cuál metafísica no lo es?
331.
El salvaje que soy, no conoce otra selva que la sociedad.
332.
Codicio la indiferencia pero la sola idea me produce placer.
333.
Luchamos a diario por un poco de autocompasión.
334.
A estas alturas del Hombre, resulta estúpido pensar que la
verdad depende de la elección. Todo sesgo atenta contra la
fulana verdad. Elegir, tomar posición... es una fatalidad de la
que, por otra parte, no podemos escapar. Tal es la naturaleza
del individuo y tal el rigor de estar vivos.
335.
Me desvela mi propia incapacidad de desahogo. Continúo el
texto de anoche:
...De allí lo que Cioran gusta llamar «la dulce mediocridad de
los evangelios». Y es que la dos ideas signan nuestro fracaso
programático: La Verdad y El Ser. Dos cosas puras y por ende
vacías de concepto, de momento nos condenan a la irrealidad
particular: todos debemos escoger nuestro error. No hay
escapatoria, por ello no debía costarnos mucho el diario
ataque de sinceridad contra lo que nos sostiene.
------------------------------------*
Es ésta la génesis de la poesía... en el fondo la verdad es
incomunicable, como el vacío, y lo que principia con afán
dogmático desmaya (evito decir transmigra pues no hay
movimiento en lo que yo veo) y yace poéticamente. Es la
mistificación de la caída. Las cosas yacen en el vacío, no se
erigen. Resultaría liberador creer en esto físicamente, digo
bien: con todo el cuerpo. Pero es una verdad imposible.
La poesía no es la exégesis del mito humano, de la realidad
divina; es la máxima expresión de la impotencia viva, la oda
del fracaso metafísico. El canto desengañado. Basta de
predicadores y versistas, de lectores inocentes. Mejor
doctrina es el silencio y éste insiste en nombrarse acallando lo
demás. Nada más tranquilizador que el artificio, el reflejo: la
representación constituye una venganza. Y la venganza es la
mejor empresa (única por demás) que puede emprender el
hombre en este arrojamiento sin sentido.
Yo no ignoro, por ejemplo, que estoy hablando solo... pero
me sostiene la esperanza de que esto que escribo es la
metáfora de una bala perdida...inocente y certera cosa sin
destino.
336.
A casi todos los de izquierda ofende el Nobel que otorgaron a
Vargas Llosa. (inclúyome entre los resentidos). Pero después
de Obama y Liu Xiaobo ¿no debería estar ofendido el autor
de La fiesta del Chivo, por merecerlo? El Nobel no es a favor
de alguien, es en contra de muchos: Europa del Este fue
víctima del galardón. Y ahora China y la América del Sur no
alineada. Representante de la unicultura occidental, nadie ha
hecho más mérito que Vargas Llosa, cuya más cara obra
consiste en ser útil al Rey.
337.
Después de Sólo de tierra, me he dedicado a escribir sin fe
(esto equivale a decir: sin necesidad alguna). Esta confesión
ofendería al espíritu humano si aún vivieran lectores
vehementes. No ignoro que de existir el pecado éste sería de
orden capital.
338.
Hoy: primera jornada de fisioterapia. He comenzado a hacer
consciente el dolor de la mano.
------------------------------------------ *
Toda experiencia real comienza o termina en el sufrimiento.
Sacar una moral de este principio físico de la vida es lo que ha
hecho el Cristianismo durante dos milenios. De allí su
oscuro éxito. Únicamente ante el dolor nos rendimos y
entregamos todo, frases retóricas que se vuelven
acontecimientos sufribles.
NOTA: El amor es un sentimiento puro que se enfrenta, sin
posibilidad de éxito, a este principio.
339.
Hace nueve años X me escribió: «He dejado de leer tu
correspondencia». (Llevaba 11 meses sin escribir y yo
pensaba que no había una peor forma de la displicencia).
Escribir y no ser correspondido es soportable... ¡pero escribir
y que no te lean!
340.
«Dejemos hablar al viento», dijo Onetti, luego escribió las
mejores novelas de su generación ( y se salvó de la poesía).
341.
Algún día tendré que expiar cada palabra que he escrito. Lo
asumo como una condena justa. Sólo he callado ante la
pregunta «¿Para qué?»... ¿Este silencio me hará ligero el
castigo?
342.
¿Me pide usted X, que defina la modestia? Todo mundo sabe
que la modestia es la forma más cobarde de quererse. Por eso
insisto en elogiar la suya.
343.
Para no volverme puro evito tocar las palabras: digo una cosa
queriendo decir otra. He hecho de esto mi secreto mortal.
344.
De vuelta a México, comprendo que sólo he sentido
nostalgia verdadera en Teotihuacán
345.
La literatura se hace con palabras inexistentes primero, con
palabras innecesarias después. Es un ciclo perfecto. El poeta
escribe, piensa, se expresa, pero sobre todo calla a lo largo de
su vida y de su obra. Y ese silencio permite que la imagen (esa
que habla en la literatura) adivine el pensamiento del lector.
346.
Hay que edificar un nuevo anonimato para el hombre: la
onomástica o el gemido, el sordo ruido de la respiración.
Algo que lo identifique entre los vivos y nos explique que es
un ser sin importancia.
347.
Primera semana de fisioterapia: nada tan parecido a una clase
de francés.
348.
A la salida de la fisioterapia la doctora me ha dicho lo
siguiente: «Tiene usted un extraordinario umbral del dolor».
No lo dijo como un elogio, sin embargo me sonrojé: es el
mejor piropo que una mujer me haya dicho jamás.
349.
Hay que volver a las sectas (en el sentido más pagano del
término). Una fe de masas es viable en tanto que negación de
la vida humana. El cristianismo sacerdotal nos ha reunido en
torno a una casa vacía durante dos mil años, ya estamos
aburridos de ver el silencio de Dios. Hay que volver a los
ritos, en el sentido más profano del término. Que escupir el
suelo, por ejemplo, provoque la poesía necesaria y las
plegarias se digan cuerpo a cuerpo.
350.
Cuando Beckett dijo «en frente, lo terrible se hace risible»,
resumió toda su obra ¿Debió haber parado en ese verso?
¿Debieron otros seguir buscando su síntesis?
351.
CARTA DE UN AMIGO FURIBUNDO
Estimado Ch:
Ya que es imposible hablar, y los mensajitos son cortos, y los
dedos se cansan, y la paciencia rebosa, acudo a esta vía más
epistolar y antigua para expresarle mi afloración de
vulcanismos, aunque deba aguardar inútilmente una
respuesta que no llegue, o que un correo a caballo la traiga
desde Ocaña a lo largo de lluviosos meses, con peligro de su
vida, por las selvas de Berruecos.
Yo había puesto mi furor personal, como un Aquiles, al
servicio de eso que llaman un proyecto (lo cual no es más que
proyección luminaria, fútil y fugaz como la roja luz de los
faroles chinos), creyendo que una sociedad era posible.
Hoy comprendo más maduro y sensato que mi destino está
en la estepa y en las costras resecas del desierto del Gobi, al
lomo de camellos gastados y reacios que únicamente
obedecen la voz de orden musulmana, para desplazarse
imperceptiblemente en el vacío perpetuo de Gautama.
Retorno pues a mi furia singular y me retiro de la puta vida,
perdón, quise decir de la pública vida. Hagan ustedes sus
polis estagiritas, sus repúblicas aéreas y sus patrias bobas: yo
voy girando en la revolución de mis entrañas y en el
reembovinado de mis tripas sueltas, para tratar de hacer más
llevadera esta breve pero exasperante transición a la definitiva
muerte.
Renuncio, pues, unilateralmente como dicen, pero con
todos mis propios lados encendidos, a participar de la
manera que sea en la Feria de Y. No voy a legitimar con mi
presencia sus mediocres sortilegios ni su ilusorio y fatigante
reinado de un día.
Si la institución que usted preside aún requiere mis
servicios, sigo dispuesto a continuar mis faenas editoriales,
escribiendo de a poquito mi arte de la tapa (ya usted me ha
convertido en un «paperback writer», lo asumo sin pena), y
todo lo que pueda hacer juiciosamente desde la perdida de
antemano Línea Maginot de mi escritorio. Si ello no justifica
el desembolso que usted gentil y generosamente ha dispuesto
para mí desde sus menguados fondos, yo lo justifico y lo
tranquilizo diciéndole que desde ya estoy decidido a traficar
esclavos en Abisinia o a plasmar con pigmentos de tierra las
amorosas tetas polinesias en la Tahití más remota.
En cuanto a mi libro, que a usted le gusta, haga de él lo que
mejor le parezca; pienso con Borges y Foucault que ya
editado, un libro no le pertenece a quien lo hizo (aunque sigo
ponderando si valió la muerte del árbol sobre cuya pulpa se
vertió la tinta inútil, o si algo puede resarcir la mala
conciencia de haber traído al mundo un hijo del que no
puedo ser padre responsable).
Su amigo, convencido de que su juventud, ilusión e
ingenuidad pesan más que cualquier maldad en la balanza
del juicio, me despido afectuosamente de usted.
J.A.C.A.
352.
X quiere matar a Y. De lejos son dos hombres enemistados.
De cerca, el mismo hombre dividido.
353.
La inocencia es el pecado original.
354.
POSTAL PARA A.M.F.
Un desgano, que es verdadero y puro pues vive para sí, me ha
llegado al alma. Quiero decir: a no se sabe dónde, a qué lugar
preciso del cuerpo.
Es un desmayo antiguo y lento. Como el paisaje de la aldea
este desánimo me antecede. Y como lo seco me despide. Por
eso te digo: es algo verdadero y puro, como nunca fui.
Me siento vivo con el pánico que nunca es demostrable... Ya
sabes, amiga, me siento así y aunque sin fuerzas para celebrar
la finitud, no me es ajena la fiesta de lo moribundo. Conté las
horas, sobre todo medí el inconveniente que arrastran. Estoy
listo entonces para saber del olvido que dices... estoy listo
para ese paisaje sin «nosotros».
355.
Hay que retornar al disenso… y hacerlo políticamente.
Aprender a vivir aislados, dar el ancho de lo incomunicable.
Que, en cuanto a intereses, seamos autárquicos o
sordomudos. ¿No ha sido buena la experiencia con los
marcianos, perros y demás anacoretas? Amar al otro por
desigual y amar en ello nuestra rareza.
Volver, sí, al autismo de nuestro primer ancestro. Y que cada
cual sea un frío en el cuerpo del otro. Una constatación del
vacío… una mala premonición.
356.
Me informan que Carlos Andrés Pérez ha muerto de un
infarto esta mañana. Sentí vergüenza: ¡los dictadores no
pueden morir de muerte natural!
357.
Viento que soplas la vieja adivinanza, conque tú eres el 2011.
¿Qué puedo saber yo de mi destino? Nada, en absoluto. Salvo
que me es imposible reducir su tamaño.
358.
Leo a X y me desalma su aire forzadamente romántico. Su
nostalgia de campesino espurio. La poesía moderna suele
remitirse al sesgo del individuo trascendente. Ya no hay
poemas que canten a la prehistoria, al origen más abstracto: a
la inexistencia. Todos los poetas de mi edad beben de su
infancia la anécdota bucólica. Si no recuerdan: plagian. No
leeré en adelante a los nacidos en el setenta.
359.
Lo triste de toda guerra larga es que se vuelve impersonal.
360.
Todo lo que amamos está en riesgo.
361.
Una calle grande que te lleva a otra, una plaza para dar
vueltas, una esquina con un café, gente que va de paso, otra
que vive allí y que está como si aún no hubiera llegado del
todo. Todas las ciudades son iguales. Son, en esencia, lo
mismo. El viajero experimentado lo sabe, por eso no busca
cambiar de paisaje sino de espejo. Lleva en su maleta el deseo
ingobernable de la dualidad.
362.
Inauguré el año leyendo Viaje a Sandino de Orlando Araujo.
¡Qué tipo tan auténtico! Se fue a morir en Nicaragua y no
pudo, todo lo contrario: resultó más enamorado de la vida. Y
entre balaceras escribe sobre una piedra (que él llama el
escritorio de Dios) lo siguiente:
«Hay sol y vida y pájaros cantando, hay revolución y amor,
todo lo demás es destructible»
Y también esto:
«Siento que un turbio lago se adueñá de mi corazón y
siento un turbio corazón que me camina».
Cómo lamento no haber nacido veinte años antes. Voy a
escribir sobre este libro, pero qué consuelo es ése: ¡carajo
debimos haber sido amigos!
363.
Enero del ocio. Reviso las noticias a fondo. Me resultan
grotescos acontecimientos que para otros se han vuelto
cotidianos, en cambio, hechos como los que enlutan los
cielos norteamericanos hoy me parecen normales: sobre un
imperio no puede sino llover pájaros muertos.
364.
«Hacer una pausa». Nada tan difícil como esto. Resulta
cercano a la quimera esa de volver al origen.
365.
La vida es la lucha en sí: se necesita vigor hasta para rendirse.
366.
¿Dónde buscar fuera de las emociones? Escribir es un acto de
fidelidad.
367.
Preferir la veleidad del poema al absoluto de la idea. Sin que
sea una opción feliz.
368.
Dos inventos, desequilibrados y bellos, podemos celebrar del
hombre: el Yo y Dios. Artificios que nos distraen de nuestra
fatal irrealidad.
369.
Hoy creo estar lleno de vida. En lugar de vivir: alardeo. Pasa
lo mismo cuando los días funestos. Dos modos de amanecer,
distintos, que caben en el mismo saco de mi vanidad.
370.
Un entusiasmo de momento. Lo suficiente para reescribir
frases. Pues por lo pronto no hay necesidad de inventar otras.
Basta con presentir la vida (lo que de ella representa una
ventana), sin que haga falta otro esfuerzo adicional a ver. Ni
fe, ni duda. Entusiasmo que dispensa del método científico
ese de salir a la calle a vivir.
371.
La universalidad del Universo está constituida por la mirada
local, el ángulo desde donde logran verse las estrellas. Y aún
más: del dolor o la indiferencia con que se miran. Lo anterior
me permite afirmar: el universo es un estado de ánimo.
372.
Un artista debe hacerlo todo (sin ver límites) si quiere
pertenecer a una época. Únicamente quien exagera se vuelve
«real».
373.
Escribo un artículo sobre Juan Calzadilla para la revista A.L.
Había olvidado lo mucho que me gustaba su cinismo. Su
proyecto en el fondo es musical... lo suyo son ladridos en
partituras.
374.
No hay nada más turbio que el silencio. Todo sucede y se
desmesura pues, entre tanto, no hay orden ni tiempo. Nada
tan poco calmo, nada tan controvertido. La madera se sabe
guacal pero no grita.
375.
X: Usted abusa del lenguaje.
Y: Falso. Es el lenguaje quien abusa de mí.
376.
Sea que duerma profundamente o me desvele, amanecer me
resulta un acontecimiento. Me incorporo al día con la
vehemencia de un sobreviviente.
377.
El espejo es también la imposible transparencia de tu palabra.
378.
La transfiguración de tu sombra da la estatura al espejo. Y esa
forma ciega de mirar con fe. Y esa réplica que te hace dueño
del asombro y la indiferencia.
379.
Conseguir que los pensamientos se mezclen con el cuerpo.
Que su lenguaje sea la mueca y el parpadeo de los ojos. Es lo
que hacen los espejos.
380.
Esa abstracción del turbio que el espejo vuelve narrativo, es
lo que hace visible a la persona.
381.
El espejo nos hizo responsables del gesto. Nos hizo
«políticamente correctos».
382.
El hombre, predestinado al verbo, busca en el espejo su
tregua.
383.
DIÁLOGO CON UN HISTORIADOR
Yo: ¿Será muy impertinente de mi parte afirmar que en este
país los pensadores vienen de dos raíces opuestas: los bellistas
y los robinsonianos y que por ello los primeros son
pensadores de carrera y los últimos revolucionarios?
Él: No es una impertinencia sino una insolencia.
Yo: ¡Tanto mejor!
---------------------------------------*
Viajando con Leonardo Ruiz por los llanos occidentales
recibo una clase magistral sobre poesía y patria. Con él
comprendí que también los poetas tenemos dos orígenes:
Gerbasi y Enriqueta Arvelo Larriva. Los primeros heredaron
el título, los últimos , en cambio, el desafío.
384.
La función del arte es la de resignificar el alma, librándola de
los dogmas que la miseria política y religiosa erigen sobre ella.
¿Qué es el alma? Esta respuesta la dará el artista en la medida
en que elabora una consciencia sensible de sí.
385.
Releo Belleza y Revolución (el Ludovico Silva desconocido).
De todos sus aportes al pensamiento Marxista éste es el más
urgente ahora a efectos de derrumbar algunos viejos dogmas
que hoy trasvisten lo inédito.
386.
Vielsi Arias es, desde el punto de vista de la poesía, mi vecina.
Me gusta esa compañía remota que yo sólo había podido
sentir con mis contemporáneos Eduardo Viloria, Julio
Borromé y América Martínez.
A diferencia de los otros no le conozco más allá de estos
poderosos versos:
Regreso
Entonces quise verme,
quise volver con la puerta abierta,
pero la casa estaba vendida.
Soledad
Decíamos adiós para volver.
El camino terminaba con nosotros:
30 habitantes y una sola calle.
387.
Lo asfixian sus ideas, no sus palabras. Lo satura el vacío no el
acontecimiento. Lo excede el lenguaje no sus sensaciones (ya
escasas). Su presencia fiel no le alcanza y está condenado,
como una fórmula matemática, a la repetición.
388.
Preso entre cuatro horizontes/ pasé mi niñez entera/ después
descubrí un camino/ nacido al pie de la Aldea.... El orgullo
tachirense les impide ver en estos versos de Rugeles el axioma
de un fugitivo, el principio oceánico de las almas superiores!
Cuadernos (III)
175.
Ser un aprendiz de misántropo a veces recompensa. Recibo el
Premio Ramos Sucre con suma cautela.
176.
Soñé con un Cristo emplumado. De ser emperador este
augurio sería suficiente para prohibir la tristeza.
177.
En el cementerio, absorto ante una fosa. Pensé que miraba el
abismo: en realidad posaba para él.
178.
La idea acontece como una discordia. Lo que pensamos nos
separa en grupos, sectas, himnos y partidos. Se vuelve
estrategia, pacto. El silencio espionaje, la palabra
propaganda. De la idea pasamos a la contra-idea, sedición y
atentado personal. Para finalmente devenir una sola duda...
reunido en la impotencia.
179.
Sin anomalía no hay consciencia.
180.
X: Odio a ese hombre
Y: ¿Por qué?
X: Me he equivocado en su presencia
181.
Porque nuestro lenguaje es moldeado desde afuera, el
interior de nuestras palabras sólo puede tener la forma de un
solar.
-------------------------------------------*
Nuestros versos no son más que mímica de la intemperie
182.
Rompió el espejo en mil pedazos y comenzó a verse, por fin,
entero en cada átomo de su reflejo.
183.
Cada filósofo se encomienda a su Serpiente.
184.
Recordar sólo me es posible bajo el encantamiento del
paisaje.
—El olvido: he allí el embrujo mayor.
185.
«Y el amor fue posible» .Momento de un clímax coreográfico
en el que la carne piensa y el espíritu acepta su rol de
espectador. Puro ritmo.
-------------------------------- *
Como ocurre en toda utopía: dependemos de la sincronía de
ese azar.
186.
Ramón Palomares es un gran poeta porque vive bajo el efecto
de los ríos. El páramo no es su tema sino su modo de escribir.
187.
X: Abandoné mi última doctrina. Desde entonces la medida
de la realidad es la distancia resultante de la suma entre mis
ascos y apegos.
Y: ¿Y el mundo?
Y: Nada más que un objeto entre paréntesis.
188.
Por costumbre ensayo definiciones:
El poema: cueva donde hiberna el pensamiento.
Pensamiento: gestos de una sombra
Sombra: luz del cuerpo.
etc.
189.
Toda la mañana arreando palabras para dar forma a una
réplica. Nada más trabajoso. Defenderse en público es una
autohumillación. Sabía lo que tenía que escribir pero me
avergonzaba la estatura de mi antagonista. No es que ella en
particular sea poca cosa... es que cuando la humanidad tiene
nombre y apellido, cuando el enemigo es tu igual, no merece
el esfuerzo de un mal epíteto.
190.
Dos semanas anulado por la idea y el deseo de escribir.
191.
Sólo se burlan de la dignidad quienes no la tienen.
192.
Recibo mis fragmentos con notas al pie de página. Mi lector
me honra con más tachaduras que aprobaciones. Entiendo
su reproche. Di la impresión de un pesimismo extremo y veo
que una vez más no he sabido trascender a mi expresión. Mi
idea sigue siendo muda. Sucede que mi escritura es tributaria
de un exceso de fe. Pero la fe cuanto más se afirma se banaliza.
193.
Hace tiempo no recibo correspondencia, ni escribo a nadie.
Leo, eso sí, con apego y devoción, viejas cartas. En una de
éstas no parece caducar jamás el temblor de la sentencia: «...y
creo que es cierto, que es más real la promesa que la vida».
194.
La gente sólo comprende lo extraordinario. Lo que entrañe
un misterio, un secreto. Si no nada.
Lo que no provenga de lo desconocido, simplemente no
interesa.
Si yo quisiera hacerme entender y voy al encuentro del otro
en una calle cualquiera, para comentar mi vulgar tristeza,
debo apelar a la exageración. Un antifaz, un gesto raro que
atraiga su piedad.
--------------------------------------------- *
El arte consiste en hacer sentir al otro mi sentimiento. Una
tristeza de la vida que es vaga, ordinaria, resulta
absolutamente incomunicable precisamente por ser
habitual. Lo común no es nada más nuestra parte insensible
sino que, como fantasma entre fantasmas, es ininteligible a la
vez. No hay ideas comunes entre los seres humanos sino
ausencias compartidas. Si un sentimiento es común
pertenece no a la esfera del sentimiento y el pensamiento sino
al vacío humano. De tal suerte fracasamos lo afligidos en
nuestro afán de decir. Lo ordinario carece de lenguaje y de
sonido.
Quien no supera esa angustia de hacerse entender tiene por
obligación convertirse en lírico. Hacerse poeta es la única
esperanza de quien reclama su derecho a la queja. De ser así te
guiará el ocultismo en esta búsqueda del otro.
Forzados al arte, a ser actores de sí, fingidor de su propia
verdad, pactamos con lo extraordinario. Entonces sí nos
acercamos a la compasión.
---------------------------------------------*
Llámese imposibilidad de estar callados, de dilatar la
indiferencia, a este salto mortal, (pues el alma humana
siempre está en otro lado). El cuerpo sentado no está en su
peso tanto como en la butaca de la expectación.
Es doblemente triste quien se decide por el arte. Nuestra
genealogía de la angustia vulgar nos traiciona. Nos revela
siempre la raíz precaria de nuestra normalidad. Desesperanza
e inconformidad de la humana condición ¿para qué nos
arrojas al encuentro lejano, a la épica ésta de buscar
compañía? Desde entonces somos artistas, representantes de
un desasosiego que hace de músico. Plausible, admirable en
el mejor de los casos. Pero en el fondo incomprendido.
No, no es traducible la tristeza compartida. Pero tampoco
es auténtica ni humana si debemos degradarla al espectáculo.
Nuestra queja sin gracia y maquillada no es queja ni nada que
nos pertenezca.
¿Por qué insistimos entonces? O mejor, ¿para qué lo
hacemos? ¿Por qué eludirse del placer de estar callado,
testigos de nuestro propio consumo lento, en esta común
indiferencia?
-------------------------------------------------- *
Tengo la sensación de un destino. Nos tienta padecer el
defecto físico que es destino, esa vocación al descampado, esa
tara del alma que es el destino. Tengo la sensación de que allí
empieza a alzarse la curvatura que desciende a todo ritual, a
todo pacto con el más allá. Alguien nos necesita así: locos,
sucios, extraordinariamente desdichados. Nos llaman del
otro lado del hombre. Nos piden optimismo, luz en lo
taciturno, platillos en cada desenlace. Ese otro lado es la
línea, lugar de la enunciación para la cura, el sosiego, la
dicha…todo en verso, todo en metro, todo con fondo de lira
y bombos.
Por destino, nuestro comediante interior rompe la línea
recta de nuestro silencio. En mala hora nos tomó despiertos y
a la orden la codicia y el delirio de un extrañamiento
sobrehumano. Al instinto de gloria y trascendencia, pero
también a la costumbre de clausurar los paraísos, debemos
los artistas, los conversos, semejante caída.
----------------------------------------------*
Ya no se trata de decir como de buscar el tono. Ahora lo
sabemos. Se nos ha hecho oficio ser sombra totémica, signo
de calamidad. Ahora se trata más bien de buscar el tono, la
forma, el natural, el sentido estético, el argumento, la
peripecia. La forma heroica para mi queja impresentable.
¿Mentimos entonces, como se acusa desde antiguo? Sí pero
con la misma urgencia verdadera de nuestra cuita. Sin
escondernos pues no hay lugar sino para la confesión. Nos
convocó la utopía de todos los afuera.
Somos artistas de nuestro ahogo. Vinimos desnudos y luego
nos dicen que el nudismo no es sino el ocultamiento de la
ropa. Gritamos pero si el grito no es diferente, sólo indagarán
el escondite de la voz. Porque es cierto: descubrirse es hacerse
invisible por otros medios.
---------------------------------------------- *
Conque no hay escapatoria: nuestras obras, hijas de la
desmesura por el alivio, del exhibirnos, son el resultante de
nuestra incapacidad de sonar en la comprensión ajena… ese
nuestro más allá.
195.
Sin tener en cuenta que el acto mismo de escribir constituye
una fe, yo lo hago desprovisto de definiciones concretas.
Optimista o no, reconozco en mi expresión un abanico de
ascos ante hipótesis y leyes. Sentado como un inválido en la
silla del subjetivismo, me mueve el tedio y la soledad. En mis
primeros libros deserté del paisaje y la abstracción. Sin
rumbo fijo, sin temario, sin estilo. Vagué en la poesía una
década hasta que, por cansancio, logré instalarme en el
amplio solar de los indecisos. Sé que cuanto me es molesto
habré de suprimirlo o no, en mi cosa fantasma. Sin
demasiada euforia pues, como corresponde a un taciturno,
gestiono las palabras. Confieso que yo aprendí a ceder por
decir.
------------------------------------------- *
Aunque me sé incapaz de todo conocimiento y creación
verdadera, escribo decididamente y en ello ocupo mi última
fuerza...
---------------------------------------- *
¿Qué de mí se lee? Mi parte muda se encoge de hombros.
Puesto que la palabra de un hombre no es sino su último
extremo; asisten mis amigos a la conclusión del largo barrido
de mi alma.
---------------------------------------------- *
Y digo entonces sin querer asentar nada: yo no soy el artista
que creo tanto como la sensación de mí mismo.
196.
Después de leer Oh Smog, de Juan Calzadilla, no me queda
otra opción que tirar los libros de A. Oliveros. Nada tengo
que ver con estos poetas que, más allá de su lirismo, no tienen
propósitos
197.
Vuelvo a leer La pasión según G.H. Ante los grandes libros
somos siempre el mismo. Hace 3 años subrayé:
«dame tu mano desconocida que la vida me está doliendo y
no sé cómo hablar —la realidad es demasiado delicada...»
Hoy me dilato en estas líneas, con la piedad intacta.
198.
Un poema hecho de interjecciones y no de palabras, tangible
por el ritmo apenas: sin melodía. Acústica del canto
primitivo: ululante e inubicable en idioma alguno. Que
vuelva a ser voz de la intemperie humana. Un poema así es lo
que urge.
199.
Me gustaría enumerar los niveles de tristeza que, conforme
los días pasan, suman una a la otra. Pero la tristeza es una cosa
informe, sin orden alguno.
200.
De mi parte ciega soy un visitante: me estoy allí con cierta
solemnidad pasajera. En el resto de mi cuerpo vivo de
exhortos. No me habito: me usurpo. Inquilino de mí mismo,
amo este espacio y ese amor es odio contra su dueño. Lo
cuido con cierta mezquindad, como si se tratase del bien
ajeno. Salvo en lo ciego, soy consciente de cuanto en mí es
rentado.
201.
No vale de nada cambiar de vida si al mudarte de destino
llevas entre tus cosas de valor inscrita la frase «llegará el día en
que...». Mejor deshazte de la esperanza y conserva tu vieja
alma. Abre la ventana, deja que entre el tibio ventear de
ahora. Huélgate ahí a fe de que, salvo esta reminiscencia del
paisaje, nada llega y es bastante.
202.
Hoy, nada nuevo. Transcripción directa del Libro del
desasosiego:
«Porque escribí no dije nada. Mi impresión es que lo que
existe siempre en otra región, más allá de los montes y que
habría grandes viajes que emprender si tuviéramos alma
que nos diera los pasos».
Y más adelante, insiste Pessoa:
«Que tus actos sean la estatua de la renuncia, tus gesto el
pedestal de la indiferencia, tus palabras las vidrieras de la
negación».
203.
Desconfía del paisaje —dice mi parte ciega—. Confía en tu
mano, sólo en tu mano. Toca, escribe, ve al tanteo. Dale un
nombre a todo, explora los espacios de la luz pero con las
manos.
204.
«Ser lúcido».«Ser coherente». Se trata de un estado converso
al que los ilusos aspiran y sólo los necios defienden. No
dejaremos de ser lo que somos: penumbra indecisa.
205.
Aunque los cambios políticos provienen de la capacidad de
soñar, la política como realidad no da espacio a la fantasía.
Ella nos somete a un comercio con lo intratable.
En estos años he perdido cosas que ya no añoro recuperar,
pero que han dejado un vacío evidente. Hoy busco cómo
llenar los huecos. No para disimular que he vivido, pues lo
que aún es carne tiene ese color de las cosas manidas.
Quiero aparentar (ante mí mismo), que aún me restan días
y esperanza.
-------------------------------------------- *
Veo entonces que la política como redención es bella y la
comparo con la luz de una vela en la nada. Y sé que el carácter
irremisible del hombre es aceite para su llama. Pero yo no soy
El Hombre, sino un instante de su larga noche.
206.
Quien da palabras pierde palabras. En esto creí firmemente.
Entonces escribí durante una década sin parar. Nadie me dijo
que en ocasiones el silencio se abre y todo lo trae de regreso.
Nadie advirtió que no se daba ni perdía impunemente.
207.
La poesía es una forma superior de la memoria dado que, por
su naturaleza orgánica, no atina a detener el instante sino que
huye con él, se queda con él: es el paso consumándose.
208.
Ser únicamente nombrados en centelleos (desde el poema)
como transfiguración del recuerdo y a veces también como
un tiempo borrado ¿Qué más da?
209.
Pese al prejuicio occidental que redujo el Quipu a un sistema
de contabilidad, hoy sabemos que éste sirvió a poetas y
sacerdotes. ¿Qué elegías, canciones, qué versos nos dejaron
sus nudos? Ser el Inca para escribir en Quipu una carta de
amor... (¿En qué otra escritura se trasluce una pasión?)
---------------------------------------- *
Podría yo expresar en nudos este grito que el alfabeto ahoga.
Mientras tanto, ato la voz al puño. Aprendo a escribir a
golpes.
210.
Se escribe por orgullo apenas. Pero escribir es volver en
pedazos, con las manos vacías. Sin miedo eso sí, a las nuevas
formas de la afrenta.
211.
En el centro del hastío, trato de provocar una frase que me
salve de mi propia languidez. Tomo un libro de Haikus. De
una página al azar me dicen:
«palabras que arden
palabras que se apagan
palabrerío»
La mejor definición de mis cuadernos.
212.
FRAGMENTOS DE UNA AUTOENTREVISTA
Hc: Ud. lleva un taller de poesía para jóvenes todos los
sábados ¿Cree que se puede enseñar a escribir poesía?
Ch: No
Hc: ¿Por qué lo hace?
Ch: No porque sea imposible significa que no se tenga que
hacer.
Hc: Le repito la pregunta: ¿se puede enseñar a escribir poesía?
Ch: No, sin embargo: es lo único que se debería enseñar.
213.
«Aún nos queda la expresión», dice mi sombra. Es un gran
motivo para desplazarse de un desánimo estéril a un hastío
fecundo. No querer ser nada y devenir lírico… ¡qué risible es
el rigor!
214.
Después de discutir con una difamadora de oficio comprendí
que la ira en mí no es más que una herramienta de trabajo.
Saber usarla es lo que me falta. De momento mantiene
caliente, a media luz... esta caverna que es el mundo.
215.
No cambiar de humor: verlo renovarse constantemente en la
misma mueca y el mismo gesto.
216.
Una teoría silenciosa donde sostener la pregunta. Una
respuesta sólida donde descansar la mirada.
217.
Me hubiera gustado nacer antes de La interpretación de los
sueños. Cuando las fobias humanas carecían de importancia
para la ciencia. Cuando nuestros delirios no significaban
nada y los sueños eran asunto de la noche.
218.
Teorizar siempre es voluptuoso. Abrazar la posibilidad de ser
otro. Lastimosamente el paraíso de la teoría es la palabra y la
palabra, como todo paraíso, es inhabitable. Si hubiera una
teoría que se expresara en silencio… duraríamos en ella.
219.
Soñé con un espacio informe, un paisaje prehumano. Llevo
días tratando de explicar esas imágenes. Es inútil; no hay
espacio en el lenguaje humano para ellas. En esto se nos
parecen las palabras: no operan en contra de sí mismas.
220.
Dios es infinitamente cruel porque nos da, no porque nos
quite nada. He allí que, pese a todo, le necesitamos.
221.
De niño me divertía el ejercicio de agotar palabras. Mediante
una repetición monótona, arrítmica y constante me
ensañaba horas enteras contra algún término, algún nombre
o vocablo. Sentía un poder infinito frente a los adultos: yo
vaciaba de sentido sus discursos. Irónicamente me he
convertido en uno de ellos, impotente ante la fatalidad de mi
lenguaje, he sido promotor de lectura. Uno no puede
traicionarse del todo. Por suerte vivir es anudarse al
tiempo… el proceso demoledor de mi infancia es ahora la
única forma de escribir que tengo a mano. Hay que escribir
hasta ahuecar la lengua. Palabras sin sentido que nos
reconcilien con la nada, eso precisa un creador. En mi caso,
llenar un cuaderno con la palabra poema, líneas y líneas que
pudieran ser horas, metros, toneladas de ese poderoso
vocablo hasta que, vacío, se venga abajo. Y entonces sí, ante el
escombro del lenguaje…sonar salvajemente…Ser el ruido
anterior al verbo.
222.
Prender velas a las ánimas benditas del purgatorio, hacer
conjuros para la suerte y el amor, oír los elementos,
arrodillarse ante la luna, consultar oráculos, creer en brujas.
Lo que del hombre es religiosidad natural, se ha perdido o
relegado.
La Teología: he allí lo verdaderamente ominoso. Ha sido la
voluntad de Dios vivir de incógnito, vestir pseudónimos y,
para que no se le ubique nunca: estarse en todos lados a la vez.
Pero los teólogos, impíos, desobedecen con su razón la
decisión divina. Allanan, indagan, descubren, divulgan con
su dogma, la intimidad del creador.
--------------------------------------------- *
Son ellos los verdaderos ateos: de allí que nunca se les haya
visto arrodillados.
223.
Hoy todo luce anticipado. La brisa en los árboles es la
gramática de un enigma. La soledad de esta calle una luz
infantil. Los mangos exhiben su nueva vejez. El cerro es otro
en su verde desnudo. Me doy cuenta de que no soy necesario:
todo habla solo.
Tantas señales torcidas, tanto por descifrar. Como en el
Primer día, los hombres caminan en silencio o duermen.
Quisiera decir algo, aportar alguna imagen pero sé bien que
Dios es un escéptico: escribe pero no lee.
224.
No tener talento para el alcoholismo deviene un vicio aún
peor: la sobriedad. Adicción al exilio, esto padecemos
quienes no logramos prescindir de ese demonio llamado
conciencia.
225.
El poema no es lo hecho sino lo contrahecho (ésta es la
naturaleza del verso). Comprendo la poesía como el
producto del deshacer.
226.
Pensar en mi pasado me obliga a imaginar. Toda historia es
un oráculo. Toda memoria un ejercicio de adivinación.
227.
X: Abandona tu ego, quienes no lo hacen se consumen
rápido
Y: ¿Qué me ofreces a cambio?
X: Una larga temporada en la inexistencia.
228.
Prescindir de las palabras. Ser capaz de un poema sin forma
interior, que sea el estallido. Prescindir de las imágenes.
Obtener a cambio una expresión sin más allá.
229.
X: La perfección te pide un sacrificio.
Y: No comprendo.
X: El verdadero ambicioso aprende a perder.
230.
La soledad es un lugar lleno de secretos revelados. A ella,
como a la vida, siempre se llega tarde.
231.
No se llega al silencio callando. Sólo la voz nos conduce a ese
estado de paz y vacío. Es su obra, puesto que el mutismo es
ruido desmayado... El silencio es el nirvana del grito.
232.
Por avidez, más que por misantropía, en el mito de Prometeo
me he puesto siempre del lado del águila.
233.
Dos amantes como dos agnósticos que se reclaman el uno al
otro una fe duradera.
234.
La vida te ha puesto a prueba. Aprendiste a soportar que otro
sea superior a ti en todo. Amar y no ser amado, etc. Prepárate
para una prueba superior: en adelante todo te será
indiferente.
235.
Cansado de su falsa existencia, el poeta se disfraza de lo que
es.
236.
FRAGMENTOS DE UNA RÉPLICA
El falso problema del «compromiso social del arte»,
demuestra el poco valor que los sociólogos dan a los afectos, a
las emociones. Si como artista me piden propaganda,
fracasaría, de la misma forma en que el sociólogo cuando le
piden poesía. Si me exigen por salud social una determinada
verdad, ofrecería un discurso no un poema. Entonces haría
algo útil a los fines de la razón política. Si en cambio me
piden versos «comprometidos», haré versos, sí, pero con mi
verdad poética.
Es necesario comprender que la idea del hombre nuevo ha
de ser la suma de todas las razones y dudas que conviven en su
antigua alma: la razón político-económica, la razónesotérica,
la razón-poética. Así, su sociedad, su sistema, jamás
podrá devenir prisión. El dogma desvirtúa en el hombre su
humanidad. Puesto que todo lo que es, es múltiple, no hay
que temer a estos temas: se puede ser en un sólo día todos los
hombres y, como un colectivo, como una asamblea popular,
mis yo y mis otros, abrazan la fe, la rosa, el panfleto, dicen, se
contradicen: buscan consenso. Con los dos brazos y la
soledad del corazón el hombre es infinito.
---------------------------------------------------*
Pretendo, quiero, hacer notar que la propaganda es
necesariamente mal arte por ser propaganda; y el arte, mala
propaganda precisamente por ser arte.
Ambas cosas se contradicen, es cierto, pero más cierto es la
evidencia de que ambas cosas también se necesitan. Que el
sociólogo opere desde su verdad y permita a otros cumplir su
modesto papel: que no haga teología de su política; nadie le
está pidiendo que actúe de forma ajena a su emoción. Que el
poeta amplíe mi expectativa de vida y el congreso defienda su
razón estética pues también estará defendiendo al hombre
nuevo. El socialismo que nos corresponde inventar ha de ser
plural como el universo cultural que nos contiene.
Sentimental en su paradoja física, divino en materia humana,
humano en su ambición de trascendencia, utópico en su
fáctica estrategia.
Compañero: yo no estoy legitimando la división social del
trabajo, yo estoy hablando de la íntima heterogeneidad que
somos. Ni el arte por el arte, ni la política por la política, ni la
razón por la razón, ni usted ni yo, nada por sí mismo, existe.
Todo lo que hacemos tiene una emoción central: la vida, un
enemigo central: la finitud. Para que sea bella, y al decir bella
digo digna y al decir digna digo libre y al decir libre digo
justa, etc. no sobra ningún impulso.
Porque, a pesar de que sea también la vida un poco triste, el
socialismo es la lucidez de esa condición profunda. El
hombre no puede ser una sola cosa porque entonces no es.
El falso problema de contradecirnos, camaradas… ¿no ven?
Nada nos sobra en esta urgencia de ser hombres fantásticos
obrando, cada cual su posibilidad y deseo, en la misma arcilla
imposible. Arcilla cuya forma es el fondo.
237.
Perros que cuidan casas, perros que cazan y se educan para
morder a cierta clase de humanos, para coquetear con otros.
Perros que comen perros. Si algo desprecio de estos animales
es que son capaces de todo menos de huir. No puede ser un
animal noble si se queda con el hombre.
238.
Todas las veces que he jurado ha sido en vano. Y cuando
admití que mentía lo hice con exageración. También ellos
fingieron: credulidad, indulgencia. Yo no engaño a nadie si
ya no hay a quien engañar, si el embuste es nuestro pacto.
¿Acaso no fue así siempre? Creímos todos, la mentira
original: esa según la cual existía la verdad.
239.
Entre el honor y el deshonor, escojo el silencio.
240.
¿Qué Dios absolutamente bueno y poderoso habría creado el
mal? Si no admitimos que sólo una divinidad con segundas
intenciones habría concebido semejante sustancia; la
respuesta es que ese Dios bondadoso es también un Dios
imperfecto. Otro razonamiento podría llevarnos a la
conclusión de que el mal es anterior al creador, idea no
descabellada del todo si nos arriesgamos a pensar en
consecuencia: Dios podría descender del mal.
241.
Del mundo me interesa su apariencia y es bastante. ¿Qué
diferencia puede haber entre el mortal que soy y el
moribundo que seré? Ninguna, según creo. Por eso no me
esfuerzo demasiado. Acepto al mundo en su forma externa,
libre de todo desencanto.
242.
Ciertas cosas no son evidentes hasta que desaparecen por
completo. Me dejo llevar por mis ideas. «Desde la ruina todo
exhibe su verdad». Hablo en nombre de las ciudades que
habitamos y nos habitan. Calles, plazas; esquinas que
refractan la luz de modo único y que se nos manifiestan como
emociones sin reemplazo. Ciudades que son ficciones y que
sólo en el recuerdo están y sólo allí son posibles.
Veo y no siento lo triste de esto. Veo y no creo en lo que veo.
Y el vacío de ver me equilibra. Sé que estoy inmerso en esa
belleza sin sentido.
243.
Detesto la sinceridad tanto como la simulación si en ellas
debo invertir el tiempo de amar las formas. De la verdad y la
mentira tomo lo estrictamente necesario: el tiempo exacto
del poema.
244.
En un viejo cuaderno descubro esta frase: «ya no creo en días
peores». Estoy consciente de que esto no constituía, ni
entonces ni ahora, una esperanza. Alivia y esto es suficiente.
Qué otra cosa pedir más que una efímera frescura adentro del
pecho.
245.
¿Quién no padece, como yo, esta discordia de muchas almas
en el alma y a veces la tortura de tener una sola que no
alcanza?
246.
Cuando escribimos poesía usamos la memoria de la tierra:
son recuerdos que anteceden al tiempo. Todo poema es la
evocación de cuanto el hombre era antes de existir. Por eso
digo que la tierra es la medida de todos los verbos. Finge
quien no sepa que es así.
247.
El poema no nombra la esencia porque la esencia no es
poética. Ambos opuestos se topan por accidente en el vacío
humano. Lo hermoso es que sus aisladas existencias estén
determinadas por la magnitud de tal encuentro.
248.
«...No es nada, padece de sombra». Diagnóstico sabio de
Gustavo Pereira. ¿De qué otro modo decirlo? La
imposibilidad de asir a mi alma una certidumbre no sería un
verdadero problema de no ser por esta ineludible manía de
albergar todo tipo de pensamientos. No hay mayor tragedia
que tener siempre la misma intensidad moral y un alma que
nada entiende.
249.
¿Y cuando un hombre está callado, dónde está?¿Cuál es su
morada, en qué intemperie? ¿Dónde existe, si es que existe,
esa manifestación sin ser?
250.
«Dejar de ser». No habla así la voluntad sino el azar. Por lo
tanto esa enunciación no garantiza que el ser quede
superado. El salto al vacío, tan anhelado en ciertos días de
animosidad, parece inútil. Nos queda la puerta de «atrás».
Sólo recordándonos olvidamos quiénes somos.
251.
Le afirmaba y sostenía a una amiga algo que jamás había
pensado. «Es una liberación conmoverse por el paisaje a
sabiendas de que para él no existimos ni cuentan nuestras
emociones».
252.
Habité por décadas, y sin entender nada, la ciudad que me
hizo terrero y lugareño para siempre. Ya no tendré otro
vínculo con el mundo. Esto adhiere a mi carácter una
nostalgia nueva. Sé que es tarde para hablar así... el exilio es
un estado de conciencia ingobernable.
253.
Antes de escribir ¿qué hacía yo... de qué forma me sobrevivía?
Escuchaba música. Boca arriba, en mi cama, callado; evitaba
así los pensamientos y suprimía recuerdos uno a uno.
Entonces, sopesar la cosa física de «estar allí» era posible: me
subordinaba a la fuerza de un concierto. De esta forma
transcurrió mi adolescencia. X dice que «en eso» se me hizo
tarde para muchas cosas (¡y es cierto!). Tarde para todo,
menos para re-escribir «lo borrado».
254.
Esta cosa tibia que es el desengaño... útil a los efectos de un
invierno contumaz, de un asilo involuntario... ¿cómo llega a
enfriarse en la palabra? ¿Por qué nadie se queja de esta llama
sin fuego?
255.
¡He dicho tanto en contra del ineludible ejercicio de pensar!
He reflexionado tanto en la inutilidad de las ideas. ¿Pero qué
de la acción? ¿Podría yo estar de acuerdo con alguna doctrina
física, algún programa «real»? Es evidente que no. Puesto que
la acción nos desorienta del mismo modo. El hombre
también está incapacitado moralmente para dar un paso.
256.
X me transcribe
— Escúchame... Igual que tú, yo conozco el olvido.
— No, tú no conoces el olvido.
— Igual que tú, estoy dotada de memoria. Y conozco el
olvido.
— No, tú no estás dotada de memoria...
— Como tú, también yo intenté luchar con todas mis
fuerzas... contra el olvido. Y he olvidado... como tú. Como
tú, deseé tener una memoria inconsolable, una memoria de
sombras y de piedra. Luché por mi cuenta, con todas mis
fuerzas, cada día, contra el horror de no comprender ya en
absoluto el por qué de recordar. Y como tú, he olvidado...
(del film Hiroshima Mon Amour... que es una pasión
compartida).
257.
Una idea es falsa en tanto más demostrable es. Las cosas que
existen apegadas a la verdad no tienen forma ni orden. Creo
en el dogma de la náusea física precisamente porque es
incapaz de convencernos.
258.
Transitamos el presente con una venda en los ojos. Las
formas de la realidad pueden ser intuidas pero nunca vistas
como son. Es el devenir quien de pronto nos destapa los ojos
y podemos comprobar entonces el sentido legítimo de
cuanto vivimos. Uno escribe volviendo la mirada
necesariamente.
259.
Leyendo el epistolario de Cruz Salmerón Acosta reconozco
que no tengo derecho a la tristeza. Todo lo que hasta ahora
atesoraba como cuita me resulta vulgar. Para amar a este
poeta hay que odiar su suerte.
260.
Oír a alguien definirse: he allí la cosa más imprecisa del
mundo. El ser es deseo puro por lo tanto, materia abstracta.
261.
No identificarse ya con su carácter: ser un reo indolente.
Basta reconocer que nada de lo que hacemos nos pertenece.
Ni los buenos actos ni los más abyectos. Todo ello requiere
una fuerza especial y una sensibilidad negadas al hombre. De
esto se trata morir: aceptar el mundo poco a poco y tal como
no es.
262.
Siempre supe que al interior de mis palabras no había sino
viento: el eco de un aire primigenio. Y que mis verdades
estaban hechas de brisa quieta. Siempre supe eso y que mi
espacio real era el verbo con su nada por dentro. Conocí a
priori el nombre de la borrasca: su instante estaba escrito en
mi voz.
263.
De regreso a la Aldea experimenté el mismo desgano de hace
dieciocho años. Sólo algo es distinto: en este nuevo desdén
hay también apego.
264.
Hoy le diría a mi Aldea, con ese reclamo que todo hombre
enamorado hace suyo; ¿qué me has hecho, paisaje... que me
has hecho de sólo mirarme?!
265.
(En Santa Ana, 10 años después de mi huida)
Cuando alcancé la salida, recuerdo, a doscientos metros del
cementerio... justo en la curva, nacieron mis ganas de vivir.
¡Cómo olvidarlo! Hoy, de vuelta, a mis 33 años, acepto esta
ley: ninguno de mis deseos tendrá repercusión jamás en el
mundo. Ni dentro ni fuera del pueblo. Todo lo que hasta hoy
me ha dado alguna felicidad, todo desengaño, no son sino
fruto del accidente.
266.
Ayer La Cantata Criolla en manos de Dudamel, me confirmó
una sospecha: el alma tiene la edad de la música... suena en su
tiempo y se queda. Como la fatiga se vuelve orgasmo. Como
el orgasmo se dilata en el desmayo. Así la música, anoche, se
hizo en mí.
267.
Idealizar el amor: volverlo inútil, como un santo en el altar.
268.
No he escrito nada. Llevo semanas conforme a un silencio
más bien indolente que contemplativo. Sin embargo, no
puedo escapar siempre. Transcribo, del epistolario de J.A.
Ramos Sucre: «No olvides que primero está la belleza que la
originalidad».
269.
Mañana de sol en que anhelaba la lluvia. Como si en verdad
mi deseo tuviera algo que ver con el invierno, expongo a viva
voz mi desengaño. Y el deseo castiga con su lucidez. Me hace
pensar que es real cada cosa deseada, la urgencia y el dolor
mismo con que se desea.
¿Busca mi deseo la felicidad que profesa? ¿Sabe algo de la
felicidad deseada? He dejado a su merced mis últimos fueros
de intimidad. Hoy porque no ha llovido, mañana porque es
tarde.
La falta de deseo no es una opción: sino otra forma de dolor
que nos inflige el fantasma de la gloria.
270.
Leo Ballestía de Antonio Trujillo. Nunca imaginé que la
piedad, como la niebla, podía verse.
271.
No existe la palabra silencio sólo el silencio que no precisa un
nombre para representarse.
272.
Con cuánta precisión me tallaste, lijaste mis bordes, Madre!
No ha sido reformada la belleza que me diste ni por el tiempo
ni por el comercio amargo con el mundo. Tampoco la
imaginación de otras mujeres pudo trastocarme la figura tuya
bajo la piel. De modo que soy tu obra, en el sentido más
artesanal del amor. Con cuánta precisión pusiste los clavos,
fijaste mi inocencia, madre; que soy tu hijo aún cuando me
traiciono.
273.
Dios existe como fe, no como verdad.
274.
Llenar el tiempo de hoy con el de mañana, eso hace aquí la
gente. A esto le llaman atesorar el futuro. Necia costumbre de
confundir el tiempo con la eternidad: su esencial opuesto.
275.
Sólo olvidando su propio dolor el hombre se aferra a la vida.
Sólo perdonando la ironía de su Dios, logra la fe. Veo la
imagen de Cristo y descubro en su mueca el malestar de no
entender lo que se siente.
276.
Diez años después X me reprocha mis últimas palabras: «el
resto ha sido perdonado». No me desconcierta ¿Qué es la
palabra sino la unidad con que se mide la esperanza? De allí
que sólo los escépticos escriban «por oficio»
277.
«La luz sobre la mueca retrocediendo es verdadera, nada
más». Lo dice Kafka, una noche en que todo falla.
278.
Retomo algunas lecturas y en una página de Vida de los
filósofos más ilustres (D.L), leo mis elogios para Gorgias, el
sofista, a quien denomino «profeta». Su triple negación
«Nada es, nada existe... si existe es imposible conocerlo si lo
conocemos no podríamos comunicarlo», me sigue ganando.
¡Fue un profeta!
279.
La felicidad es una conquista. Y como toda conquista,
supone el empleo de una violencia que al desmayar nos
entristece.
280.
Nos empobrecen las dicotomías. Lo irrealizable no es el
opuesto de lo real. De hecho, es su génesis.
281.
No existe el agua sino la gota, el sorbo, el derrame entre los
dedos. Es decir: lo que de ella podemos recibir.
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